Un helicóptero de Bomberos de Madrid arroja agua en el término municipal de Cadalso de los Ríos.
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El incendio forestal desatado el viernes pasado en la localidad toledana de Almorox y que afectó a las localidades madrileñas de Cadalso de los Vidrios y Cenicientos está controlado, tras haber arrasado unas 3.300 hectáreas.

Así lo anunció el presidente regional en funciones, Pedro Rollán, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno.

El incendio, originado en una zona de cultivo con arbolado disperso en Almorox (Toledo), calcinó casi 3.300 hectáreas, 2.500 de ellas en la región madrileña.

Es el más grande registrado en la Comunidad de Madrid desde 2012 y uno de los “mayores de la historia” en la región, señalaron fuentes del Gobierno madrileño.

Rollán explicó que, en la reunión de coordinación del puesto de mando de los equipos que trabajan en la extinción, ayer se acordó que el incendio está controlado y se descarta la reactivación fuera del perímetro de 2.500 hectáreas afectadas.

Aunque el incendio está controlado, durante las próximas veinticuatro horas, se mantendrá la situación operativa de nivel 1 y continuará activo el puesto de control, ya que seguirán trabajando diferentes administraciones, instituciones y cuerpos en la zona.

Una vez controlado el incendio, se replegará la Unidad Militar de Emergencias (UME), pero al menos durante la próxima semana seguirá habiendo efectivos de los bomberos de la Comunidad de Madrid y de las brigadas forestales, con el objetivo de que cualquier repunte pueda ser abordado con inmediatez.

protección

El Gobierno regional se centró en la protección de las personas, de los cascos urbanos de los municipios de Caldalso de los Vidrios, Cenicientos y Rozas de Puerto Real, así como las urbanizaciones dispersas situadas en torno a estas tres localidades, además del paisaje natural de la Peña de Cenicientos, según el presidente.

Rollán mostró su alegría porque en la Peña de Cenicientos el director de la Agencia de Seguridad y Emergencias, Carlos Novillo, visualizó el lunes el nido de un águila imperial con sus dos polluelos “en perfectas condiciones”.

Dentro de la superficie afectada de 2.500 hectáreas, una zona importante quedó “devastada”, mientras que otros espacios no han resultado dañados por el fuego.

En otras zonas, el viento racheado calcinó arbustos de un metro de altura, que podrán rebrotar “en un tiempo razonable”, y se conservaron numerosos pies de árboles, precisó Rollán.