La acusada alega que su marido murió atacado por uno de sus perros.
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efe/ palma de mallorca

El Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Baleares retomará hoy el juicio contra Svetlana B., una mujer rusa de 49 años acusada de mutilar a su marido y dárselo de comer a sus perros en Cala Millor en 2016.

El juicio arrancó el pasado 10 de junio y las sesiones se extendieron hasta el jueves. En estas cuatro jornadas, se tomó declaración a la acusada, varios testigos, el médico forense que practicó la autopsia y varios peritos.

Está previsto que en la sesión de hoy comparezcan los expertos de la unidad científica de la Guardia Civil y un perito de la defensa, y el juicio concluirá mañana con los informes finales del fiscal Gonzalo Sans y el letrado de la defensa, Tomeu Salas. Finalmente, la acusada tendrá derecho a la última palabra.

La Fiscalía acusa a la mujer de haber sedado a su marido y haberle cortado trozos de carne y piel para dárselos de comer a sus perros azuzándoles para que le mordieran. Le imputa un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento y pide 25 años de prisión.

perros

Durante su declaración ante el Jurado, la acusada defendió su inocencia y sostuvo que su marido, un alemán de unos 70 años, murió atacado por uno de sus perros.

Según su versión, el animal fue quien se abalanzó espontáneamente contra el anciano sin que ella interviniera. De hecho, la mujer aseguró que intentó interponerse entre él y el animal para tratar de separarlos, y que para ello metió al hombre en el dormitorio y quiso encerrar al can en el baño.

Contó que el anciano abrió la puerta antes de que pudiera encerrar al perro, y que éste se abalanzó sobre el hombre, le mordió y le arrastró “como un muñeco”. Después, cuando ella comprendió que había muerto, intentó quitarse la vida ingiriendo vodka y ansiolíticos, según su relato.

sin cuadrar

El médico forense que practicó el levantamiento del cadáver y la autopsia rechazó tajantemente la explicación de la mujer y aseguró que su versión “no cuadra”. Ante el Jurado, el facultativo explicó con detalle su intervención en la escena del crimen, con fotografías del cadáver y de la casa proyectadas en la sala. Durante la exhibición de las imágenes, la mujer comenzó a sollozar sonoramente tapándose la cara con un pañuelo.

El médico insistió en que en el cuerpo de la víctima identificaron heridas “incisas” y “demasiado rectas” para ser producidas por un animal, en las que parece que ha intervenido “un cuchillo afilado y de sierra”. “¿Los perros saben manejar un cuchillo? No”, sentenció.

Además, también argumentó que el hombre no pudo abrir la puerta del dormitorio por sí mismo, como contó la acusada, porque al tener los músculos desgarrados, no podría accionar el tirador. Igualmente, afirmó que el hombre tuvo que ser transportado porque no podría levantarse ni arrastrarse solo en su estado tras sufrir el ataque del pitbull. El médico hizo hincapié en el delicado estado de salud de la víctima, puesto que el anciano había sido operado de un cáncer de laringe y se le había practicado una traqueotomía, no tenía dentadura y sólo podía ingerir líquidos.

El médico situó la hora de la muerte entre las 09.00 y las 14.00 horas, si bien se inclina por el tramo más temprano. En cuanto a la causa, concluyó que fue un choque hipovolémico, es decir, que el hombre se desangró.