Imagen de archivo de una manifestación en contra de la violencia contra las mujeres.
Imagen de archivo de una manifestación en contra de la violencia contra las mujeres. / EFE
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La Audiencia Provincial de Almería ha condenado a siete años y nueve meses de prisión a F.J.V.R. después de que retuviera durante una semana en su domicilio de la capital bajo llave a sus hijas pequeñas y a su expareja, sobre la que tenía una orden de alejamiento y a la que agredió y amenazó de muerte para obligarla a que permaneciera con él en la vivienda.

El fallo, sobre la que cabe recurso de apelación ante el TSJA, impone al acusado cinco años de prisión por detención ilegal, y otros dos años por lesiones agravadas y un delito continuado de amenazas, de forma que además dicta una orden de alejamiento a 500 metros y de incomunicación con la víctima de cuatro años. También le condena a nueve meses de cárcel por quebrantamiento de medida cautelar al saltarse la anterior medida de protección.

Según la sentencia, el acusado llamó a su expareja para que acudiera a su domicilio con las niñas de entonces seis y nueve años porque quería verlas, a lo que la mujer accedió y se personó en el inmueble con las pequeñas, momento en el que el maltratador cerró la puerta con llave para retenerlas allí y privarlas de salir a la calle.
Aunque la víctima trató de disuadirlo, el acusado se puso “muy agresivo” por lo que para “calmar la situación” le dijo que se quedaría con él, lo que no impidió que ya de noche el hombre se alterara “aún más” y le asegurara a su expareja que “iba a estar con él por cojones, sin poder escapar”.

Tras una noche en la que la víctima fue golpeada reiteradamente, a veces incluso en presencia de la niñas, y en la que le fue arrebatado el teléfono móvil al tiempo que recibía amenazas de muerte hacia ella y sus familiares, la víctima trató de “comportarse con normalidad, pasando los días en el interior del inmueble” ante el temor de que la situación volviera a repetirse y a la espera de una oportunidad para marcharse.

Transcurrida una semana de cautiverio, la víctima consiguió ganarse la confianza del acusado bajo el pretexto de acudir a ver a su abogado y así arreglar los papeles, con lo que el maltratador consintió que saliera con una de las menores “quedándose él con la otra para obligarla a regresar”.

Logra zafarse

En cuanto estuvo en la calle, la mujer acudió a la Comisaría Nacional de Policial donde narró lo sucedido y denunció mientras que una patrulla acudió a la vivienda del maltratador para que entregara a la niña que se había quedado allí, para lo que se mostró “poco colaborador, vehemente, maleducado y chulesco”, según la declaración del agente.

El tribunal estimó la declaración de la víctima apoyada además por los informes periciales frente a la del acusado, quien se limitó a negar los hechos o a decir que no eran ciertos. Asimismo, la Sección Tercera de la Audiencia Provincial descarta a partir del informe médico sobre el trastorno de personalidad del acusado que su patología influyera en sus capacidad volitiva e intelectual en el momento de los hechos, por lo que era consciente de lo que hacía.

La víctima, quien rechazó indemnización por los hechos, recibió varios mensajes de Whatsapp del maltratador tras los hechos.
El teléfono 016 es el número de información y asesoramiento jurídico para las víctimas de violencia machista y para su entorno. Funciona las 24 horas, es gratuito y no deja rastro en la factura telefónica, aunque puede quedar registrado en ciertos terminales.