CiU y el Gobierno central dan sus primeros pasos hacia una alianza

Artur Mas propone al PSC hacer un frente común en política económica y el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, muestra su deseo de que haya un entendimiento tras el 28-N

Descartado el cara a cara entre José Montilla y Artur Mas, el líder de CiU, que fue colocado ayer en la diana por sus rivales, se ofreció para ayudar a generar confianza ante los mercados internacionales. Además, las conjeturas sobre un posible pacto entre socialistas y nacionalistas se han disparado tras el acercamiento del ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, que confió en que, tras las elecciones, el Gobierno pueda ampliar con los convergentes el consenso político para dar así «una mayor vertebración social» al proceso de reformas económicas.

Quizás como un primer paso, Mas ofreció al president un frente común en la región que dé prioridad al desarrollo financiero, ante las «rigideces» ecologistas que pretendan detener la ejecución de proyectos concretos, en referencia principal a uno de los socios del tripartito, ICV-EUiA.

Desde la otra acera, el todavía jefe del Ejecutivo autonómico, José Montilla, prometió dotar de un mayor reconocimiento, competencias, recursos y autoridad a los ayuntamientos frente al «sectarismo de CiU durante sus 23 años en el poder». Además,culpó a CiU de que no se celebrase el duelo televisivo, y se quejó de que los partidos con menos representación salieron beneficiados porque TV3 les compensó en previsión de que se materializase.

Asimismo, el líder de ERC, Joan Puigcercós, advirtió a Mas de que con su silencio ante la oferta de unidad que le tendió para negociar el concierto económico genera «desconfianza», y abre la duda sobre si utiliza este objetivo como «un cebo para captar votos».

La candidata popular Alicia Sánchez-Camacho exigió al líder de CiU que dé «explicaciones» ya por las cuentas de su padre en Liechtenstein, de las que él «podría ser beneficiario», según apuntó, después de que la Audiencia Nacional haya declarado prescrito el delito fiscal que se le imputaba.

También se refirió al político nacionalista Joan Herrera (ICV-EUiA), quien le emplazó a que aclare si eliminará el Memorial Democrático si llega a la Generalitat catalana, al tiempo que aseguró que estaría dispuesto a firmar un manifiesto a favor de ilegalizar Plataforma per Catalunya, la formación que lidera Joan Anglada y que se distingue por su discurso xenófobo.

El candidato de UPyD, Antonio Robles, reclamó la abolición del concierto económico del País Vasco -que pide CiU- porque, en su opinión, supone un privilegio de los ciudadanos del territorio. Las tensiones interregionales no escaparon del análisis de The New York Times, que advirtió de los riesgos que supondría para toda España un Gobierno de Mas. «Al igual que en otras naciones europeas, sobre todo Italia y Bélgica, hay un abismo entre las regiones del norte, como Cataluña, que encabezó la revolución industrial del país y sigue siendo el hogar de algunas de sus empresas más exitosas, y las zonas más pobres del sur, como Andalucía», certificó el artículo, que concluyó que el domingo se decide la unidad de España.

Desde Ciutadans, Albert Rivera, improvisó un innovador mitin en Sant Boi de Llobregat en el que dio voz a sus vecinos para expresar sus problemas «reales».

Por otra parte, el ex líder del PP catalán y aún presidente del Grupo Popular en el Parlament, Daniel Sirera, que deja tras 15 años su acta de diputado tras ser purgado, comentó a este diario que «ya no puede aspirar a más y hay que saber dejar paso». «En estos 15 años he puesto contra las cuerdas a Pujol, Maragall y Montilla. He denunciado y destapado algunos de los casos de corrupción que se han producido en todo este tiempo, he defendido la Constitución, la libertad y mi idea de España… Me voy sin acritud», confesó este abogado -medalla al honor por su papel en el turno de oficio- que, en tono jocoso, señaló que ahora tiene que ir «a buscar trabajo».

FuenteEFE 
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