Cientos de ‘indignados’ trasladan sus protestas de Sol al Congreso

El consejero del Interior catalán explica que las cargas policiales en Barcelona fueron provocadas por los concentrados, que respondieron «con violencia» a los agentes.

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Parecía que las llamas de la revuelta ciudadana concentrada bajo el nombre de Movimiento 15-M empezaban a apagarse después de que los miembros de las acampadas de Madrid acordaran ayer que levantar las concentraciones el próximo domingo. Pero lejos de calmar los ánimos, un millar de indignados se movieron de la Puerta del Sol para protagonizar una sentada en las inmediaciones del Congreso de los Diputados para protestar por la reforma de la negociación colectiva.

Los manifestantes se dirigieron a la Cámara Baja tras una pancarta con el lema Pienso, luego resisto. www.tomalaplaza.net y otra de cabecera en la que se podía leer Reforma laboral para los políticos para mostrar su indignación por la modificación de la negociación colectiva, cuyo proyecto está previsto que se apruebe mañana en el Consejo de Ministros.

Un fuerte dispositivo policial impidió a los concentrados llegar hasta la puerta del Congreso, y estos optaron por sentarse en la calzada de la Carrera de San Jerónimo.

Los indignados levantaban las manos al grito «Éstas son nuestras armas», «O pasamos o acampamos», «Que no, que no, que no nos representan» y «Lo llaman democracia y no lo es».

Horas antes, en una asamblea en la que participaron cientos de personas, la mayoría de los concentrados en Sol se mostró partidaria de recoger el campamento, aunque se acordó respetar a aquellos concentrados que opten por permanecer allí, que seguirán la protesta «al margen del movimiento» y de manera individual.

El acto tendrá lugar a las 12 de la mañana «con una gran fiesta», señalaron fuentes de la organización, que agregaron que «las asambleas y los grupos de trabajo seguirán funcionando».

«La estructura se mantiene aunque se levante la acampada», subrayaron para después señalar que las labores del Movimiento 15-M seguirán adelante centrándose en las asambleas de barrio que se celebran desde hace semanas.

Mientras la concentración en Madrid se va disipando pacíficamente, Barcelona recordó ayer las cargas policiales vividas el pasado 27 de mayo en la acampada de la plaza Catalunya. Así, el consejero del Interior, Felipe Puig, admitió que el operativo que desplegaron tenía solo como objetivo retirar objetos peligrosos de cara a la previsible celebración de la Champions, al tiempo que añadió que no se calibró «la agresividad y violencia» con la que reaccionaron los acampados.

El convergente reconoció que el dispositivo se desarrolló de manera muy diferente a como lo previeron, y lo achacó a la resistencia de los indignados, al tiempo que lamentó que se hayan dicho «mentiras» sobre la actuación de los Mossos y aseguró que tenían la justificación legal para actuar, trataron de establecer en todo momento diálogo con los acampados sin éxito, y que, si usaron la violencia, fue porque los concentrados pasaron de la resistencia pasiva a la hostilidad.