El líder popular, Pablo Casado, y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, críticos con la investidura de Sánchez. / EFE
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El líder del PP, Pablo Casado, subirá hoy a la tribuna de oradores del Congreso con un ‘no’ rotundo a facilitar la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, aunque buscará exhibir un perfil de hombre de Estado con una oferta de pactos. También el presidente de Cs, Albert Rivera, argumentará por qué no puede apoyar un proyecto antagónico al de Cs, aunque también esté abierto a acuerdos por una actitud leal a España.

Tanto Casado como Rivera competirán por acorralar a Sánchez en el debate de investidura que arranca hoy a las 12.00 horas en el pleno del Congreso. A estas duras críticas se sumará también el presidente de Vox, Santiago Abascal, que alertará de que España se encuentra en una situación de “emergencia nacional” y defenderá una abstención de PP o Cs antes que nuevas elecciones.

Pactos de calado

Casado, que lleva días preparando su discurso con su equipo, dejará claro que el PP no puede abstenerse porque los españoles le han situado como líder de la oposición y son la “alternativa” al PSOE. A su entender, Pedro Sánchez ha “elegido” a sus socios y con ellos debe gobernar, subrayan desde Génova.

El presidente de los populares recalcará además que el PP no puede apoyar a un jefe del Ejecutivo que, aparte de Podemos, “pacta con Bildu y con independentistas para gobernar”. “Los españoles quieren que lideremos la oposición”, aseguran a fuentes de la dirección nacional del partido.

Sin embargo, y justo cuando se cumple un año de su llegada a la presidencia del PP en sustitución de Mariano Rajoy, Casado expondrá su perfil de hombre de Estado con una oferta de pactos de Estado para favorecer la gobernabilidad en cuestiones clave para España.

En su intervención en el debate, Pablo Casado también pedirá de nuevo a Sánchez que deje gobernar a los constitucionalistas en Navarra y frene un gobierno de la socialista María Chivite con el apoyo de Bildu. De la misma manera, el candidato de Cs le recriminará su negativa a dejar gobernar la comunidad foral a Navarra Suma, la coalición formada por UPN, Cs y PP, que ganó las autonómicas.

En la jornada de ayer, el vicesecretario de Organización del Partido Popular, Javier Maroto, afirmó que el debate de investidura va a confrontar “dos modelos” y se producirá “un contraste” entre “la España cogida con alfileres que quiere malvender Pedro Sánchez para seguir mandando él, y la España moderna y unida que quiere el PP”.

“La unidad territorial de nuestro país estará sometida a cuestión en el debate de investidura. 500 años de historia y la unidad de nuestro país va a estar sometida al debate porque Sánchez necesita apoyarse en aquellos que no creen en la unidad de nuestro país”, denunció.

De aliado a “peligroso”

De su lado, Rivera se afanará en presentar el proyecto de Sánchez como antagónico del suyo y en advertir de los “peligros” que acarrea para España, argumentado el ‘no es no’ que no se ha cansado de repetir desde las elecciones del 28 de abril. La de hoy será la segunda vez que el líder de Cs debata con el candidato socialista en una sesión de investidura. La primera fue en 2016, pero entonces eran aliados y habían firmado el llamado ‘pacto del abrazo’.

Se da por hecho que Rivera se empleará duro contra el candidato, con quien incluso se ha negado a reunirse. La última vez que se vieron fue el 17 de junio. Después, el líder de Cs rechazó participar en las demás rondas abiertas por el presidente para buscar apoyos o abstenciones, alegando que no tenía “nada que decirle”.

En declaraciones públicas, eso sí, no ha dejado de urgirle a llegar a un acuerdo con su “socio natural” para que pueda arrancar una legislatura en la que aspira a erigirse como líder de la oposición, adelantando en el escalafón a Casado. Asimismo, ha subrayado que el único responsable de la repetición electoral, si la hay, será el líder del PSOE por su incapacidad para sellar acuerdos.

Así, el presidente de Ciudadanos aprovechará el debate para justificar su rechazo a Sánchez, pero no sólo ante el hemiciclo sino también ante su propio partido, que ha sufrido destacadas bajas en estos últimos meses por la negativa del ‘núcleo duro’ a dejar una puerta abierta a la abstención, mientras facilita que el PP se perpetúe en Comunidades Autónomas como Murcia, Madrid o Castilla y León, además, con el apoyo de Vox.