Caamaño se contagia de la euforia de López y manda un guiño a ETA

El PP aboga «por no darle bola a la banda», por no hablar todo el día de Bildu en la campaña electoral, al tiempo que pide a sus socios de Gobierno que no metan «la pata».

En zigzag. Así se podría calificar la forma en la que el largo y angosto camino que separa la violencia de la paz es recorrido por sus distintos actores, con un sendero lleno de preguntas, una de las cuales volvió a surgir ayer, cuando la Justicia portuguesa recordó el descubrimiento el pasado 10 de febrero de 2010 -siete meses antes del anuncio de la última tregua- de un mortífero arsenal, con tonelada y media de sustancias explosivas, preparado para cometer atentados en España. Pero el quiebro más significativo de los dados hasta ahora lo puso el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, que abrió la puerta a estudiar «con la ley en la mano» la propuesta del lehendakari, Patxi López, sobre el acercamiento de los presos si la banda terrorista ETA abandona definitivamente las armas, para luego añadir un inquietante «el escenario es inmejorable». Esta postura contrasta con la ofrecida semanas anteriores.

«Lo que tenemos que conseguir es que lleguen a donde todos queremos: al abandono definitivo de las armas. Una vez que se llegue ahí, se podrá analizar con la ley en la mano, respetando los derechos de las víctimas y las sentencias de los tribunales de Justicia, el escenario en el que ya nos podemos desenvolver», aseguró el dirigente socialista, que esgrimió el mismo argumento del portavoz José Blanco: la política antiterrorista, hasta ahora, «siempre se ha realizado entre los Gobiernos de España y Euskadi», por lo que «se valorarán» todas las propuestas que se realicen, «como se ha hecho otras muchas veces».

Quizás había olvidado, al igual que su colega, cómo se marginó a López cuando se sentaron a negociar PNV y PSOE los Presupuestos Generales del Estado, tratando, entre otros temas, del proceso de paz en el País Vasco y la posible legalización de Bildu.

La sorpresa de la jornada la puso Vitoria, desde donde el consejero de Interior, Rodolfo Ares, afirmó que no va a contribuir a la «campaña de escenificación» que, a su juicio, están desarrollando los «radicales abertzales», tras lo que reclamó a la banda asesina que «tome decisiones» para el final definitivo del terrorismo.

Mucho más optimista, al estilo de la célebre primavera de Eguiguren -cuando, a principios de año, el presidente del PSE hablaba de «música celestial» sobre los movimientos batasunos-, se mostró el lehendakari, Patxi López, que, como lamentó el PP hace una semana, sigue hablando en pasado a la hora de referirse a los criminales: «La democracia ha vencido al terror». Aunque, eso sí, lamentó que persisten aún «anormalidades inaceptables». «Estamos acariciando el final de la pesadilla terrorista», indicó el presidente regional, que solicitó que no se cuestionen las decisiones judiciales en función de «conveniencias particulares», al tiempo que se congratuló de que, «en una semana», hayan sucedido más cosas para el final de ETA «que en los últimos 10 ó 15 años».

Desde las filas del PP vasco, su presidente, Antonio Basagoiti, abogó por «no darle bola a ETA» en la campaña de las próximas legislativas, y pensar en que es más importante «el cómo que el quién» acaba con la banda. «Las leyes posteriores, como la de partidos, la eficacia policial y la unidad entre socialistas y populares nos están llevando al final del terrorismo», sentenció el político de Neguri, que tiene «esperanzas» de que puedan acabar con ETA, pues se está «más cerca que antes», por lo que ahora «no hay que meter la pata».

Por ello, abogó por «no hacer ninguna campaña a la banda ni a sus presos ni a quienes les apoyan. No es momento de hablar todo el día de Bildu, ni de ETA, sino de exigirles claramente que lo dejen y nos dejen en paz».

Para el delegado del Gobierno en el País Vasco, Mikel Cabieces, a los terroristas «solo les resta asumir», no solo «la inmoralidad de sus acciones, sino la inutilidad de sus crímenes y lo irracional de su existencia».

Mientras, la desaparición de Ekin, anunciada el pasado fin de semana, sigue aún coleando. El director general de la Policía y de la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, puntualizó que ese grupo «estaba disuelto desde hace muchos meses» y que, a su juicio, solo se buscaba dar un titular.

Las «muñecas rusas» del terror.- La Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT) denunció ayer que Bildu es «un instrumento de la estrategia de Batasuna-ETA» y realizó «fraude de ley», por lo que pidió a las altas instituciones del Estado que actúen «en atención a un anhelo de justicia». Así lo expresó su presidenta, Maite Pagazaurtundúa, que añadió que si la coalición está contaminada por la estrategia de Batasuna-ETA, Amaiur -el grupo nacionalista integrado por la izquierda abertzale, EA, Alternatiba y Aralar- también, como si se tratara de «unas muñecas rusas», en las que al abrir la última cajita todo que sale es «el hacha y la serpiente». Mientras, la jefa de la AVT, Ángeles Pedraza, consideró que el último comunicado es «un engaño total», y la disolución de Ekin es «el suicidio de un muerto».

Además, estos colectivos comenzaron a marcar al PP ante la posibilidad de que gane las próximas elecciones generales, y mostraron su firme oposición al acercamiento de presos de ETA a las cárceles del País Vasco, motivo por el que, según recordaron, fue asesinado Miguel Ángel Blanco y José Antonio Ortega Lara permaneció secuestrado más de 500 días.

FuenteAgencias  Vitoria
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