El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell.
El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. / efe
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El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, reconoció ayer que retirar el estatus diplomático al representante del Gobierno de Flandes en España “es ya en sí un conflicto diplomático” y dio por hecho que “va a haber una respuesta”, pero ésta no se ha producido todavía.

“No vamos a quitarle importancia a las cosas”, manifestó en declaraciones en el pasillo del Congreso, apenas unas horas después de recibir en su despacho al embajador belga en España, Marc Calcoen, y comunicarle que el Gobierno español retira la condición diplomática al delegado de Flandes en España y no se lo concederá a ningún otro que le vaya a suceder.

Borrell justifica la medida en que “España no puede permitirse que, una vez tras otra, el presidente de un Parlamento actuando como tal diga que somos un país que tiene que ser expulsado de la UE”, como ha hecho en tres ocasiones el de Flandes, Jaen Peumans. “Hemos advertido tres veces, y a la tercera va la vencida”, añadió.

El ministro añadió que, a título personal, Peumans “puede decir lo que le venga en gana” pero no hacer esas afirmaciones en cartas “con sello y membrete del Parlamento” que, según lo que él sabe, “no se ha pronunciado sobre el tema”.

“Eso ningún país que se respete lo puede tolerar”, remachó. Precisamente una carta de Peumans a la expresidenta del Parlament Carme Forcadell cuestionando la democracia española fue el origen de las protestas diplomáticas de España ante el embajador belga, protestas que han ido elevándose cuando Peumans ha reiterado públicamente sus manifestaciones.

Precisamente ayer, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó a Bruselas para participar en un Consejo Europeo, al que también acudió el primer ministro belga, Charles Michel.

Por su parte, el ministro-presidente de Flandes, Geert Bourgeois, tachó de “acto muy hostil” la retirada del estatus diplomático de su delegado en España, André Hebbelinck, anunciada el martes por el Ministerio de Exteriores.

Bourgeois criticó que se trata de una decisión inédita en las relaciones de países de la Unión Europea y señaló su intención de contactar con la embajadora de España en Bélgica para aclarar lo ocurrido y tratar de que Madrid dé marcha atrás, según detallaron los medios belgas.

Asunto bilateral

“Esto nunca ha pasado en la historia de la Unión Europea, nunca desde la creación de la Comunidad europea del carbón y del acero”, se quejó en una entrevista.

De otro lado, el primer ministro de Bélgica, Charles Michel, evitó en la polémica entre el Gobierno español y Flandes, afirmando que la región flamenca tiene “autonomía” para gestionar su relación con España, al tiempo que negó que exista un “conflicto diplomático” entre el Ejecutivo federal belga y el de Pedro Sánchez.

“No hay un conflicto diplomático entre el Gobierno federal y España”, zanjó Michel a su llegada a la cumbre europea, en unas declaraciones en las que tampoco quiso aclarar si considera excesivo el comportamiento de España. “No voy a hacer comentarios ni sobre la reacción de uno ni la de otro”, dijo.

Sin embargo, el primer ministro de Bélgica sí que enfatizó en que en su territorio existe “una cierta autonomía” para que sus regiones definan cómo gestionar sus relaciones diplomáticas con países como España. Y a continuación añadió que él “respeta” esa autonomía y responsabilidad.

“Y es responsabilidad de España, conforme a los tratados internacionales, definir de qué manera organiza sus relaciones diplomáticas con las entidades federales”, subrayó Michel.