El director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, en durante su entrevista con los medios. / efe
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El director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, es consciente de la desigualdad entre hombres y mujeres artistas en su museo, donde de los creadores expuestos en la colección son el 81,1% hombres y el 14,3 %, mujeres, pero esta situación “no se soluciona solo con cuotas”, en su opinión.

“Obviamente no funcionamos por cuotas —explicó a los medios Borja-Villel—, aunque hay que trabajar para que haya igualdad, pero de lo que se trata es de cambiar nuestra forma de percepción. Esto es un trabajo lento, pero es lo que nos ha hecho acercarnos a otras prácticas artísticas, y lo que ha hecho también que estemos trabajando, incluso dentro de la colección, en ámbitos que antes no estaban representados”, aclaró.

El director del centro argumentó que en estos momentos el museo tiene en la colección dos de estos ámbitos. “Uno que es ‘Mujeres Pop’ y otro que tiene que ver con la historia de la Transición, donde las mujeres artistas, el feminismo, tiene un papel esencial y luego trabajamos también en programas públicos, centros de estudios, itinerarios en la colección. Hay toda una serie de plataformas y mesas de trabajo, donde se estudian estos elementos de integración”, subrayó.

Para el director del Reina Sofía, el papel de la mujer en el mundo del arte es fundamental. “Digamos que el nivel artístico del mundo contemporáneo no se entendería sin los movimientos feministas de los años 60 y 70”, reconoció.

“Es una evidencia que ahora hay más mujeres artistas que hombres —continuó—, y que tienen una actividad muy importante que supera a las de otras épocas. Pero, sobre todo, eso es porque ha cambiado el concepto de lo que es la práctica artística, de lo que es el papel del arte, de las relaciones de poder, de cómo entendemos la sociedad”, recalcó.

“Es verdad que vemos periodos en los años, 20, 40, 50 en los que el listado de artistas son todos hombres. Pero lo interesante que nos plantean estos movimientos feministas de los 60 y 70, de los que todavía nos alimentamos, no es que las mujeres ocupasen lugares de visibilidad, u ocupasen una posición en el canon, sino que no han hecho ver lo equivocado que era el canon”, sostuvo.

Borja-Villel consideró que no había mujeres pintoras o escultoras, porque “no se veía que había otro tipo de prácticas que a lo mejor tenían que ver con los tejidos u otro tipo de cosas, y eso es lo que nos ha enseñado los movimientos feministas de esa época: el hecho de que el arte contemporáneo sea abierto y recoja otras prácticas”.

Autor masculino

“La idea de que el autor masculino no sea central, sin duda se debe a ese momento. No se entendería el arte contemporáneo sin la contribución del feminismo y las mujeres”, matizó. Borja-Villel aseguró que, aunque “no se pueden cambiar la historia”, sí que ahora hay muchas cosas por hacer para ir a la igualdad.

“En el Museo estamos trabajando en cambiar todo esto. En la parte contemporánea, que por desgracia no está expuesta, en el 2020 o el 21, vamos a volver a colgar toda la colección y llegará hasta el momento actual, y ahí la presencia femenina va a ser importante”, avanzó.

“También, como digo, la historia no se puede cambiar -recalca- pero lo que estamos haciendo es ir abriendo perspectivas y ver que hay otro tipo de prácticas. Hay que ver toda la evolución, las que había hace quince años y las que hay hoy”, dijo.