José María Aznar ayer ante la comisión del Congreso.
José María Aznar ayer ante la comisión del Congreso. / EFE
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El expresidente del Gobierno y del PP, José María Aznar, proclamó en la jornada de ayer que “no existe ninguna caja b” en su partido, negó que cobrara u ordenara el pago de sobresueldos “ilegales” a dirigentes de la organización que presidió entre 1990 y 2004 y se desvinculó por completo del cabecilla de la red ‘Gürtel’ Francisco Correa, con el que negó tener cualquier relación de “amistad” a pesar de que asistió a la boda de su hija en 2002. De hecho, afirmó en varias ocasiones que ni le conocía ni le contrató.

Así lo aseguró Aznar durante su comparecencia ante la comisión del Congreso que investiga la supuesta financiación ilegal del PP y ante la que recalcó que, en las “más de mil páginas” de la sentencia de la Audiencia Nacional que condenó al PP como partícipe a título lucrativo de la ‘Gürtel’ pasado mes de mayo, no hay “ni una sola prueba” de la existencia de esa supuesta contabilidad en negro.

“No existe ninguna ‘caja b’. Otra cosa distinta es que haya personas que se hayan situado fuera de la ley. Desconozco lo que se refiere a esos papeles, cualquier anotación en ellos no tiene fundamento”, según dijo al ser interrogado sobre ‘los papeles de Bárcenas’.
Cuando el portavoz del PSOE Rafael Simancas le preguntó si las iniciales ‘JM’ que aparecen en esa contabilidad paralela son las suyas, Aznar indicó que nunca recibió ni ordenó ningún ingreso de pago que no sea legal. Sí admitió que pudo “haber ayudado a personas perseguidas que sufrían los embates del terrorismo y pasaban momentos muy malos y penosos”.

Además, detalló que durante su etapa como diputado y como presidente del PP cobraba por ambos cargos y lo declaraba a Hacienda.
Después, cuando fue elegido presidente del Gobierno sólo percibía su retribución como jefe del Ejecutivo y la “liquidación” que le correspondía por su “anterior trabajo”. Es más, hizo especial hincapié en que, durante esta etapa como presidente consignó como retribuciones en especie su residencia en La Moncloa.

‘Tamayazo’

El primero que le interrogó fue Simancas, quien sacó a colación el llamado ‘tamayazo’ de 2003, la “compra” de dos diputados del PSOE para “robar” a la izquierda el Gobierno que iba a presidir él. Aznar le aconsejó que supere su “frustración” porque en política hay “maneras de reinventarse”. “Algún día habrá sentencia y quedará demostrado que el Partido Popular tuvo mucho más que ver con aquello”, le replicó el diputado socialista.

Ya en esa primera tanda de preguntas, Aznar enfatizó que el PSOE es el único partido condenado por financiación ilegal y subrayó que los socialistas tienen a “320 imputados en toda España”. “Igual ustedes dan alguna razón a los españoles para estar hastiados”, le espetó a Simancas.

Aznar, que proclamó su “orgullo” por haber presidido el PP y por la “hoja de servicios” del partido, ha llegado a decir que no se siente “responsable” de los casos de corrupción que ha habido en España pero tampoco “indiferente”, y expuso su tesis sobre las responsabilidades políticas.

A su juicio, es “un error” sostener que éstas las determinan los tribunales y que “toda persona, por el hecho de estar investigada tiene que dimitir de un cargo”. “Eso —advirtió— es poner la política en manos de la Justicia y, cuanto más se insista en ello más se desequilibrará el Estado de Derecho.