La soprano española Montserrat Caballé.
La soprano española Montserrat Caballé. / EFE
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La soprano catalana Montserrat Caballé murió a los 85 años la madrugada del sábado en el Hospital Sant Pau de Barcelona, según informaron fuentes hospitalarias.

La soprano se encontraba ingresada desde mediados de septiembre en el centro.

El funeral se prevé que tenga lugar el lunes a las 12.00 del mediodía en el tanatorio de Les Corts de Barcelona, donde fueron llevados los restos mortales de la artista tras su fallecimiento.

El velatorio empezará a las 14.00 horas de hoy en la capilla 6 del mismo tanatorio, según informaron fuentes funerarias.

El Gran Teatro del Liceu de Barcelona ha ofrecido acoger en su edificio la capilla ardiente a los familiares de la soprano, aunque su familia ha decidido optar por una despedida “más íntima”.

Según detallaron fuentes del teatro lírico, desde la mañana de ayer, cuando se conoció la noticia de la muerte, quienes lo deseen pueden depositar flores en el vestíbulo central del Liceu, abierto a este fin.

Asimismo, desde primera hora de la tarde de ayer, el teatro abrió en el pasillo central del vestíbulo un libro de condolencias, donde los seguidores de la soprano podrán dejar plasmado su recuerdo de la artista.

El teatro, que inauguró el viernes su temporada con ‘I puritani’, dedicará todas las funciones de esta ópera a la soprano, vinculada a este escenario durante su medio siglo de carrera.

Por eso, la directora artística, Cristina Scheppelmann, pronunciará cada noche unas palabras en recuerdo a la soprano catalana más universal.

El presidente del Patronato del Liceu, Salvador Alemany, declaró que “sin la Caballé, la institución del Liceu probablemente hoy hubiera sido otra. Ha sido un referente obviamente para el país, para Barcelona”.

Soprano universal

Montserrat Caballé fue una diva universal de la ópera, a la altura de las mejores sopranos del siglo XX, cuando la crítica y el público la situaron al nivel de Joan Sutherland, Renata Tebaldi y Maria Callas.

Pudo educar su voz porque la familia del industrial y político Eusebi Bertrand le costeó la continuación de los estudios musicales, ya que había nacido en una familia humilde, y, así, estuvo diez años en el Conservatori del Liceu.

Pero no todos la alentaron: durante su primera audición en la ópera de Roma, el agente que la escuchó le dijo que volviera a su casa, se casara y tuviera hijos, porque su carácter no era para la “locura” del teatro, pese a su buena voz.

Ella no siguió aquél consejo desalentador, y las siguientes audiciones funcionaron: en 1956 entró en la Ópera de Basilea, donde asimiló un repertorio amplio, pero se planteó dejar la música.

Debut oficial

En 1962 debutó oficialmente como soprano en el Liceu con el estreno español de ‘Arabella’, con la que triunfó, y actuó allí 28 temporadas seguidas, con medio centenar de óperas y 70 funciones hasta 1989.

Al año siguiente renunció a cantar la ‘Valquiria’ por desavenencias, pero el incendio del teatro los reunió en 1994, y actuó repetidamente: entre aquellas cuatro décadas están los mejores momentos de su carrera.
Ayudó a impulsar al tenor Josep Carreras en el Liceu cuando él era un joven cantante, y también fue decisiva con Joan Pons, cuando le reveló que era barítono y no bajo.

Al interpretar ‘Turandot’ conoció a su marido, el tenor Bernabé Martí, con el que se casó en 1964, y en 1965 se la conoció internacionalmente al triunfar en el Carnegie Hall (Nueva York) con su primera ‘Lucrezia Borgia’ sustituyendo a Marilyn Horne, que acababa de dar a luz: la aplaudieron 20 minutos.

El éxito de esa misma ópera se repitió en Londres, donde también triunfó después en ‘Il Pirata’ cantando con muletas tras romperse una rodilla.

Su fama de diva se basó en su calidad, pero ayudaron algunas airadas reacciones en vivo, aunque su imagen fue natural y popular, y se prestó además a cantó además con Freddie Mercury Barbra Streisand y Frank Sinatra.