Zapatero reza junto a Obama por los parados, los inmigrantes y los gays

El presidente español cita el Deuteronomio para advertir contra la explotación laboral del jornalero necesitado El líder del PSOE se dirigió al público en la primera lengua «que utilizó esta tierra para rezar al Dios del Evangelio»

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José Luis Rodríguez Zapatero asistió ayer al esperado, aunque también polémico, Desayuno Nacional de Oración en Washington que abre cada año el curso político y está organizado por congresistas a título individual y por la organización cristiana de corte conservador The Fellowship Foundation, conocida como La Familia. A él acudieron más de 3.500 personas, entre las que se encontraban el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su esposa Michelle.

Los rezos, las plegarias y la música religiosa predominaron en el acto, en el que hasta un reconocido laico como el mandatario español se avino a leer versículos de la Biblia. Zapatero, orador especial del evento, acudió temprano al céntrico hotel de la capital norteamericana en el que cada año se celebra este evento que aúna religión y política y en el que participaron más de 3.000 personas.

No tuvo ocasión de departir antes de la cita con el dirigente de EEUU, Barack Obama, quien llegó al salón junto a su mujer, Michelle, una vez comenzado el acto.

El líder español fue sentado en la mesa principal, en la que también tomaron asiento Obama y su esposa, el vicepresidente, Joe Biden, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, entre otros.

El dirigente demócrata dio un caluroso abrazo a Zapatero, como al resto de personas de la mesa presidencial, antes de sentarse y escuchar las experiencias religiosas de senadores y republicanos que se sucedieron en el atril.

El acto fue presentado por la senadora demócrata Amy Klobuchar, de Minesota, y el senador republicano Johnny Isakson. Ambos recordaron que el evento, que ha cumplido su año número 58, surge de la tradición de más de medio siglo que una vez por semana reúne a los legisladores que lo desean para rezar durante una hora en el Capitolio.

Tras los acordes del himno God Bless America, el evento estuvo salpicado de rezos, iniciados por el veterano senador mormón Orrin Hatch, de Utah, que instó a los asistentes a unir «sus corazones en oración» y rogar a Dios ayuda para estos años difíciles y los tiempos venideros.

Con la reunión cerrada a los medios de comunicación, en la señal de televisión que ofreció la organización no se pudo ver si Zapatero bajaba la cabeza en gesto de recogimiento para rezar junto al resto de los invitados al Desayuno, entre los que había asistentes de más de 140 países.

Zapatero solo pronunció en una ocasión la palabra Dios,. Lo hizo al principio de su discurso, cuando adelantó que hablaría en castellano «la primera lengua que se utilizó en esta tierra (América) para rezar al Dios del Evangelio».

El presidente español, laico reconocido, citó el capítulo 24 del Deuteronomio, el quinto libro de la Biblia, para advertir contra la explotación del «jornalero pobre y necesitado».

Pero el trasfondo fue, sobre todo, político. Zapatero expresó su compromiso con los inmigrantes y la creación de empleo: «No hay tarea de la que, como gobernantes, nos sintamos más responsables; no hay tarea que nos acucie más que la de favorecer el empleo». También hizo una lusión velada a la integración de los homosexuales ( «mi plegaria quiere reivindicar la libertad para vivir con la persona amada»).

Presentado por Klobuchar, el dirigente se ganó el fuerte aplauso de los presentes -en especial de las damas- cuando la senadora recordó que su primer Gobierno contaba con una mayoría de mujeres. «Es algo que merece la pena destacar, creo yo», sonrió la legisladora.

Por su parte, Obama dedicó buena parte de su intervención a su política interna, para lanzar un llamamiento a la colaboración entre demócratas y republicanos.

En un evento en el que se sirvieron salmón ahumado, fruta, bagels (unos panecillos salados en forma de rosquilla) y zumos, Obama aseguró que cuando las partes insisten en tener razón cada una por su lado, «perdemos de vista a los niños que pasan hambre, a los hombres sin trabajo, a las mujeres sin cobertura sanitaria».

El dirigente estadounidense se declaró «complacido de ver a mi querido amigo» el presidente Rodríguez Zapatero, envió sus «saludos» a España y pidió a los partidos que se unan para encontrar terreno común y mantener un «debate serio» que permita sacar adelante medidas que beneficien a todos los ciudadanos.

El evento se clausuró tras cerca de dos horas y terminó como había comenzado: con un himno religioso y con una invocación a «nuestro padre en los cielos», esta vez pronunciada por el jugador de fútbol americano Tim Tebow.