Von der Leyen se juega el apoyo de la Eurocámara para presidir la Comisión

La actual ministra alemana de Defensa apura los últimos instantes para tratar de lograr los votos necesarios de socialistas y liberales • El puesto de Borrell, en el aire si no sale investida

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La candidata a presidir la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. / EFE
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La aspirante a presidir la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, buscará hoy confirmarse en el cargo mediante el voto de la Eurocámara, que deberá respaldarla por mayoría absoluta u obligar a los países de la Unión Europea a proponer una nueva candidatura.

Con su discurso en una mano y la calculadora en la otra, Von der Leyen hablará ante un pleno del Parlamento Europeo donde aún no está segura de contar con los 374 votos que necesita (de un total de 747 eurodiputados con derecho a ocupar su escaño) para asegurarse el liderazgo del Ejecutivo comunitario durante el próximo lustro.

Actual ministra de Defensa de Alemania, de 60 años y miembro del gabinete de Angela Merkel con distintas carteras desde que se convirtió en canciller en 2005, la conservadora germana se dirigirá al hemiciclo esta mañana y después escuchará las intervenciones de los eurodiputados sobre su candidatura.

Solo tres de los siete grupos del Europarlamento han informado ya del sentido de su voto: respaldará su nominación su propia familia política, el Partido Popular Europeo (PPE, 182 escaños), si bien Von der Leyen no tiene garantizado el cien por cien de los votos conservadores.

Por su parte, los Verdes (74 escaños) y la Izquierda Unitaria (41 escaños) rechazaron apoyarla tras escucharla en sendas audiencias la semana pasada.
Será clave saber cuántos eurodiputados de la Alianza de Socialistas y Demócratas (S&D, 153 escaños) y de los liberales de Renovar Europa (RE, 108 escaños) votan a favor, después de que la semana pasada enviaran cartas a Von der Leyen pidiendo más garantías sobre su programa de gobierno. Socialdemócratas y liberales decidirán si les convence la respuesta que la alemana envió ayer a ambos.

Sin cabezas de lista

Los jefes de Estado y de Gobierno populares, socialistas y liberales de la UE pactaron juntos el reparto de cargos de la cúpula europea, que incluye la nominación de Von der Leyen, pero los perfiles de los elegidos, descartando a los cabezas de lista que habían hecho campaña con los partidos, ha generado desencanto en grupos como el socialista.

Es previsible que los socialistas voten divididos y siguiendo una lógica más nacional, con delegaciones como la del SPD alemán en contra de la candidatura de Von der Leyen y otras, como la del PSOE español, que sí la apoyarían.

Los liberales, por su parte, exigen una Comisión más estricta en la defensa de los valores fundamentales de la UE y que la actual comisaria europea de Competencia, la danesa Margrethe Vestager, ocupe en la próxima Comisión un cargo idéntico al del socialdemócrata holandés y actual vicepresidente primero de la CE, Frans Timmermans, a quien Von der Leyen ha prometido mantener en ese cargo en el Ejecutivo comunitario.

En su carta de respuesta a los liberales, Von der Leyen se mantiene en la ambigüedad y promete dos “vicepresidentes ejecutivos”, si bien solo uno de ellos tendría la capacidad de representarla en su ausencia.

Los otros dos grupos en discordia, el de los Conservadores y Reformistas y la ultraderecha de Identidad y Democracia, tienen un peso menor en escaños pero su apoyo también podría resultar decisivo.

Aunque aún no han anunciado el sentido de su voto, los conservadores no ven problemático que Von der Leyen no sea una de las cabezas de listas de los partidos y el gobierno de Polonia, liderado por Ley y Justicia (grupo mayoritario en ECR), apoyó el pacto en el Consejo.

Identidad y Democracia, que acoge a la italiana Liga Norte de Matteo Salvini y a la francesa Agrupación Nacional de Marine le Pen, tampoco han declarado todavía si respaldarán o no a Von der Leyen, aunque un portavoz señaló que no era probable que votaran en su favor.

Si la candidatura de la alemana no obtiene 374 votos a favor, los países de la Unión Europea se verían obligados a reunirse en una cumbre extraordinaria en el plazo de un mes para proponer a un nuevo candidato, algo inédito en la historia de la UE.

El descarte de Von der Leyen supondría también un terremoto en el resto del reparto de cargos pactados por los países, particularmente en los que aún no han sido confirmados, ya que se comprometieron a mantener un equilibrio de género, familias políticas y geográfico.

Peligraría, por ejemplo, el nominado a ser alto representante de la UE para la Política Exterior, el español Josep Borrell.