Una cadena de atentados deja un balance de 62 fallecidos en Iraq

Las fuerzas de seguridad bagdadíes temen que se inicie una oleada de ataques violentos contra ellos en los próximos días como muestra de poder de la insurgencia sunita.

Al menos 62 personas fallecieron y 250 resultaron heridas ayer en la oleada de atentados, aparentemente coordinados, ocurridos en distintas partes de Iraq y que al parecer tenían como objetivo único las fuerzas de seguridad locales, según un balance actualizado difundido por las autoridades.

En la ciudad de Kut, situada a unos 150 kilómetros al sureste de Bagdad, un coche bomba conducido por un suicida causó la muerte de al menos una treintena de policías en una comisaría. Además, según el comandante de la fuerza gubernamental de respuesta rápida en la provincia de Wasit, el teniente coronel Aziz al Amarah, otras 87 personas resultaron heridas de diversa consideración.

El número de víctimas podría aumentar debido a que el edificio atacado se vino abajo y en algunas zonas «aún hay cadáveres de agentes, incluido el del comisario», explicó Amarah.

Por otra parte, un atentado suicida perpetrado mediante un camión bomba provocó 15 fallecidos y al menos 56 heridos en otra comisaría de Bagdad, según datos del Ministerio del Interior y de la propia Policía. Este hecho tuvo lugar en el distrito de Qahira, en el norte de la capital donde, además de destrozar las instalaciones de las fuerzas de seguridad, la explosión también provocó daños en varias viviendas adyacentes.

El portavoz de las fuerzas de seguridad bagdadíes, el teniente general Qasim al Musawi, culpó a la insurgencia sunita de Al Qaeda de este atentado y alertó de la posibilidad de que se produzcan nuevos ataques terroristas debido a la retirada de las tropas de combate estadounidenses y al futuro repliegue completo, marcado para finales del próximo año.

Para Al Musawi, «el enemigo intenta incrementar los ataques terroristas durante el futuro próximo». «Tenemos planes para enfrentar estos ataques», apostilló.

La tercera de las acciones insurgentes tuvo lugar en la localidad de Kerbala, al suroeste de Bagdad, y provocó heridas al menos a 29 personas. Al igual que en los casos anteriores, el origen de la explosión fue un vehículo bomba aparcado cerca de las dependencias de la Policía, según una fuente de las autoridades sanitarias.

Tampoco provocó víctimas mortales el estallido de un minibús en Basora que se saldó con 12 personas heridas, como apuntan fuentes policiales y hospitalarias, ni la explosión de varios artefactos cerca de residencias de agentes en la localidad de Buhriz, al noreste de la capital iraquí. Los agentes del orden cifraron en cinco los heridos por este último suceso y señalaron que los terroristas alzaron la bandera de una facción afín a Al Qaeda en uno de los edificios atacados.

Estos ataques, sumados a otros ocurridos durante el día de ayer en las provincias de Diyala y Anbar y en las ciudades de Bagdad, Kirkuk y Mosul, provocaron un total de 62 víctimas mortales.

El portavoz del Ejército de Estados Unidos en Iraq, el teniente general Stephen Lanza, calificó estos sucesos de «intentos desesperados» con los que la insurgencia pretende minar la moral de las fuerzas de seguridad. «La preocupación actual, obviamente, es la cantidad de incidentes registrados ayer y el tamaño del área afectada», admitió Lanza, quien advirtió de un posible intento de Al Qaeda de restablecerse en todo el país.

Estrategia.- Repliegue americano.

Los atentados se producen un día después de que la retirada del Ejército norteamericano finalizase. Tal y como prometió Obama, Estados Unidos seguirá conservando cerca de 50.000 soldados que se encargarán de adiestrar a las fuerzas del débil Gobierno iraquí, blanco principal de los terroristas.

FuenteREUTERS 
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