Una apuesta por el cambio

Hollande cumple con lo esperado y se convierte en el presidente galo con un 51,7 por ciento de los votos.

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Como era de esperar, François Hollande venció ayer en las urnas y se convirtió en el nuevo presidente de Francia, al recibir el 51,7 por ciento de los votos. Si bien al cierre de esta edición no se conocía el resultado definitivo, su rival, el conservador Nicolas Sarkozy, reconoció el triunfo del líder progresista, que devuelve al socialismo al Palacio del Elíseo 17 años después de que François Mitterrand abandonara el poder.

Aunque las encuestas otorgaron desde el principio la victoria a Hollande, la ventaja, finalmente, no fue tan amplia. Por eso, el ganador de los comicios quiso agradecer en su primer discurso «a todos los franceses» el voto de confianza que habían depositado en él. «El cambio que os propongo empieza ahora» aseguró presidente electo, que llamó a la unidad de todos los galos.

Además, aseguró que la sociedad tiene «importantes deberes» que cumplir, como la preservación del modelo social, la igualdad de todos los territorios franceses y «la reorientación de la UE hacia el empleo, el crecimiento y el futuro».

«Europa nos mira, estoy seguro que en muchos países europeos el resultado de las elecciones ha supuesto un alivio, una esperanza, la idea de que finalmente la austeridad no puede ser inevitable», reconoció.

«Y en adelante, será mi misión, dar a la construcción de Europa una dimensión de crecimiento, empleo y prosperidad. Es lo que diré todo lo que pueda a mis socios europeos y especialmente a Alemania debido a la amistad que nos une», indicó.

El socialista aseguró que será el presidente de «todos», ya que no habrá «dos Francias, sino una sola nación» ya que «todos los ciudadanos serán tratados con los mismos derechos y deberes».

Mientras, Sarkozy reconoció su fracaso electoral y deseó «mucha suerte» a su sucesor, antes de declarar su intención de volver a ser «un ciudadano común y corriente», puesto que ya antes de encarar esta batalla había anunciado que abandonaría la política en caso de no renovar el mandato. «Acato responsabilidad de la derrota. No soy un hombre que no asuma sus responsabilidades. Soy el presidente, yo era el jefe, y cuando se da un fracaso, soy quien asume la responsabilidad», declaró. Además, precisó que su compromiso con el país será distinto: «Mi papel al servicio de Francia no será igual», sentenció.