Un pacto lleno de sombras

El presidente llama a los legisladores a trabajar para recuperar la credibilidad, tanto en el ámbito doméstico como en el mundial, donde «hemos alentado a los enemigos».

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Estados Unidos ha vivido unos días muy intensos por culpa del pulso político entre republicanos y demócratas, que derivó en el cierre del Gobierno federal durante dos semanas, al no aprobarse el presupuesto para 2014, y la sombra de la suspensión de pagos cerniéndose sobre el país, que estuvo a apenas unas horas de sufrir el primer default de su Historia y que se evitó al consensuarse, in extremis, un acuerdo en el Senado y la Cámara de Representantes.

Esta situación, según aseguró ayer el presidente de EEUU, Barack Obama, ha sido letal para la imagen de la nación norteamericana, por lo que llamó a la conciliación de los partidos políticos. «Probablemente nada ha hecho más daño a la credibilidad de Estados Unidos en el Planeta, a nuestra posición ante otros países, que el espectáculo de estas últimas semanas», aseveró el mandatario horas después de que se evitase la catástrofe financiera que podría haber afectado a la economía mundial.

Según el inquilino de la Casa Blanca, a nivel internacional el impasse que vivió el territorio estas últimas semanas «ha alentado a nuestros enemigos, ha envalentonado a nuestra competencia y ha deprimido a nuestros amigos que buscan en nosotros un liderazgo estable».

Y, en el ámbito doméstico, continuó, también la economía del país ha sufrido sensiblemente, a la par que los ciudadanos están «totalmente hartos», subrayó, de sus políticos en Washington.

«Tenemos que hacer mucho trabajo por el pueblo estadounidense, y parte de esa labor incluye volver a que crean en nosotros», destacó, de modo que zanjó: «Aquí no hay ganadores», ya que, tal y como insistió, «estas últimas semanas han provocado un daño totalmente innecesario a nuestra economía».

Aprender la lección

Con todo, Obama se mostró confiado en que el país «recuperará» su posición y sabrá también defender en el futuro su estatus como referente político y financiero, si bien subrayó que, para ello, los partidos en Washington deben aprender la lección y no volver a poner en duda la «palabra» estadounidense, evitando nuevas crisis políticas como la recién superada.

«Nos recuperaremos, siempre lo hacemos. Estados Unidos es el fundamento de la economía mundial por una razón, somos la nación indispensable a la que el resto del mundo mira como el lugar más seguro y fiable para invertir», sostuvo Obama.

«Y hoy quiero que nuestra gente, nuestras empresas y el resto del mundo sepan que la total confianza y crédito en EEUU sigue siendo incuestionable», matizó.

Eso sí, puntualizó, ello requerirá un cambio de proceder en Washington. «Mis amigos en el Congreso deben comprender que tiene que cambiar la forma de trabajar», instó.

En este sentido, subrayó que «los desacuerdos no deben significar un mal funcionamiento». «Las esperanzas y sueños de los ciudadanos son lo que importa, no nosotros mismos», remarcó, al tiempo que mandó un mensaje a los más de 800.000 trabajadores federales que no han podido estar en sus puestos de trabajo ni cobrar durante estas dos semanas de bloqueo federal. «Gracias por su servicio. Bienvenidos», comentó el líder demócrata.

Según el presidente, hay tres prioridades para Washington: lograr un presupuesto equilibrado a largo plazo, aprobar una reforma migratoria y, también, una ley agraria pendiente. Tareas todas ellas grandes, pero factibles si, subrayó, demócratas y republicanos dejan de una vez de lado los intereses propios y se ponen a trabajar juntos.

«No hay una buena razón por la que no podamos gobernar de forma responsable, pese a nuestras diferencias, sin ir dando tumbos de crisis manufacturada en crisis manufacturada», señaló.

«Venimos de partidos diferentes, pero ante todo somos estadounidenses. Por eso, el desacuerdo no debe significar disfunción. No puede degenerar en odio», apeló.