Un muerto y 100 heridos tras un ataque con granadas en el centro financiero de Bangkok

El incidente se produce después de que el Ejército tailandés dijera que usaría la fuerza para disolver a los opositores ‘camisas rojas’

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Al menos una persona murió ayer y más de un centenar resultaron heridas, entre ellas cuatro extranjeras, en una serie de explosiones de granadas registradas en el centro financiero de Bangkok, donde se enfrentaron manifestantes y fuerzas de seguridad.

Una de las deflagraciones se produjo cerca una estación del metro, en la popular calle Silom, situada a unos 500 metros del lugar en el que los opositores conocidos como los camisas rojas y detractores de este movimiento mantienen choques esporádicos.

Al cierre de esta edición, la Policía no había facilitado las identidades de la persona fallecida ni las nacionalidades de los heridos foráneos, aparentemente turistas al tratarse de una zona de diversión nocturna que alberga además el popular mercadillo de Patpong.

Los cinco ataques con granadas provocaron el pánico entre los centenares de personas que se encontraban cerca de la estación de metro, muchas de las cuales huyeron o buscaron refugio en entradas de edificios. A raíz del bombardeo contra la estación de Sala Daeng, las autoridades suspendieron el servicio en un tramo de la línea de metro elevado, conocido como Skytrain.

Los proyectiles, que según la Policía eran del tipo M-79, fueron lanzados contra la estación del metro, cuyo techo registró daños a causa de la explosión.

El Ejército advirtió ayer a los manifestantes que desde hace más de un mes piden la disolución del Parlamento que se retiren pacíficamente de Bangkok porque ha recibido la orden de dispersarles por la fuerza si fuera necesario.

La última vez que las fuerzas de seguridad recurrieron a la fuerza para disolver a los seguidores del Frente Unido para la Democracia y contra la Dictadura, conocidos como los camisas rojas, murieron 25 personas y 874 resultaron heridas, la mayoría manifestantes, el 10 de abril.

El Ejército está amparado para actuar por el estado de excepción que rige en la capital tailandesa y algunas áreas de las provincias aledañas desde el 7 de abril.

Pero la advertencia de las autoridades fue desoída por los cabecillas del Frente Unido, que mantuvieron su negativa a negociar o a moverse del centro de Bangkok hasta que no se cumplan sus exigencias. Los manifestantes han fortificado sus posiciones en prevención de una intervención de los cuerpos de seguridad, y ayer acudieron a la representación de la ONU para requerir al organismo el envío de cascos azules.

Tailandia atraviesa una profunda crisis política fruto de la lucha que libran los partidarios y detractores de Shinawatra, depuesto en el golpe de Estado de 2006 y condenado en 2008 a dos años de cárcel por un delito de corrupción.