Un informe forense descarta el suicidio en la muerte de Nisman

El diario ‘Clarín’ tuvo acceso al documento que se basa en varios hechos constrastados.

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Un informe forense elaborado en el marco de la investigación de la muerte del fiscal del caso AMIA, Alberto Nisman, al que tuvo acceso el diario ‘Clarín’ descartó el suicidio como causa de su fallecimiento, una conclusión que se basó en circunstancias como la trayectoria de la bala o la ausencia de restos de pólvora en la mano del fiscal fallecido.

Fuentes judiciales con acceso a las conclusiones del informe trasladaron los datos a ‘Clarín’. Estos datos contradecían la hipótesis inicial de la fiscal del caso, Viviana Fein, quien pocas horas después del hallazgo del cadáver, el pasado 18 de enero, afirmó que podía tratarse de un suicidio.

Las fuentes consultadas señalaron como principal argumento para descartar un suicidio la trayectoria ascendente de la bala que penetró en la cabeza de Nisman y que le causó la muerte. Ese recorrido de la bala no coincidiría con los parámetros que se dan en los casos de suicidio.

Conclusiones

Además de la trayectoria ascendente del balazo, mencionaron el hecho de que el arma no estuviera pegada a la cabeza de la víctima, sino a entre uno y tres centímetros, y la ausencia de pólvora en las muestras tomadas de la mano derecha del fiscal fallecido recientemente.

“Son situaciones no habituales para supuestos casos de suicidio”, indicó un juez penal que conocía personalmente a Nisman y que había tenido trato fluido con él. Por ello, esta fuente señaló también aspectos de la personalidad del fiscal muerto que no inclinarían la balanza hacia un suicidio voluntario. “Quien diga que (Nisman) flaqueó porque era floja su denuncia es no haberlo conocido a él. Un suicidio sería incompatible con su forma de pensar. Era muy seguro de sí mismo”, añadió la fuente.

A ello se podrían sumar otros datos contra la teoría del suicidio: desde el calibre del arma —no del todo segura para alguien que se quiere suicidar—, la inoperancia de las cámaras de seguridad del edificio donde vivía Nisman (la torre Le Parc, en Puerto Madero), el hecho de que haya trabajado hasta último momento en la presentación que haría en el Congreso sobre su denuncia contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner o la falta de traba en la puerta de servicio cuando siempre estaba colocada y la demora de sus custodios en contactar con quien se supone debían proteger, además de que ellos no recordaran la clave para acceder.