Un misterioso mechón para ahondar en la vida del genio

El Museo Ideale de Vinci expone por primera vez una muestra de cabello atribuida “con muchos interrogantes” a Leonardo con motivo del quinto centenario de su fallecimiento

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El mechón de pelo atribuido a Leonardo da Vinci expuesto en la muestra ‘Leonardo Vive’, en el Museo Ideale.
El mechón de pelo atribuido a Leonardo da Vinci expuesto en la muestra ‘Leonardo Vive’, en el Museo Ideale. / EFE
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La memoria de Leonardo impregna todo en su Vinci natal, un pequeño pueblo toscano que ahora aspira a ahondar aún más en su mítica figura mediante el análisis de un mechón de pelo atribuido al genio y presentado ayer en público con motivo del quinto centenario de su muerte.

La “reliquia” ha sido expuesta por primera vez en la inauguración del Museo Ideale de esta localidad, que se vuelca en conmemorar el legado del erudito más ilustre, fallecido el 2 de mayo de 1519 en la corte del rey francés Francisco I.

El museo es una pequeña colección con documentos que pretenden arrojar luz en la vida del humanista, aún envuelta en cierta aura de misterio, y la pieza más importante es un pequeño marco que conserva algunos pelos bajo el lema ‘Le cheveux de Leonardo da Vinci’.

Son solo unos pocos pelos blancos atribuidos al humanista y comprados a un coleccionista estadounidense cuya identidad no ha sido revelada, aunque la veracidad de los restos debe ser puesta entre “muchos interrogantes” y ser estudiada científicamente, según sostiene el director del museo, Alessandro Vezzosi.

Leonardo falleció en 1519 en el complejo palaciego de Amboise y su cadáver inhumado el 12 de agosto de ese mismo año en la iglesia de San Florentin, en el mismo castillo que en los siglos sucesivos fue cayendo en el abandono hasta la demolición de algunas de sus partes.

En 1863 el escritor Arsène Houssaye emprendió la búsqueda de la tumba de Leonardo entre las ruinas de una parte del castillo y logró encontrar el féretro y sus huesos, gracias a una lápida que indicaba la inscripción ‘Leonardus Vinci’.

Houssaye supuestamente recuperó el cuerpo del maestro, sepultado después en una tumba reconstruida en 1874 en el Castillo Real por voluntad del conde de París, Luis Felipe de Orleans, pero se quedó con algunos pelos del cadáver y con un anillo de bronce arrancado de sus falanges y expuesto ahora en Vinci.

El director Vezzosi explica que el coleccionista cuenta con documentos que verifican que los pelos eran propiedad del escritor francés, que habían pasado de unos dueños a otros tras su muerte en 1896. En definitiva se sabe que los pelos son de la colección de Houssaye, pero aún falta por aclarar si pertenecen al autor de ‘La Gioconda’.

“Los cabellos tienen la misma probabilidad de ser de él (Leonardo) que la tumba”, defiende el historiador, en relación con las dudas que pudieran surgir sobre este asunto. A su parecer, “la importancia de esta reliquia no es tanto que simplemente sea un documento histórico, no es una simple cuestión de fetiche, sino un instrumento de conocimiento”, augura el estudioso.

Recomponer el ADN

El objetivo es extraer posible material genético para cruzarlo con el de algunos descendientes vivos de Da Vinci localizados en 2016 por Vezzosi y recomponer el ADN del maestro, que murió en Francia sin descendencia.

Pero el director insiste en que estos restos deben ser estudiados con el rigor que el propio Leonardo propugnaba en sus estudios científicos, y más ahora con el centenario, cuando “surgen demasiadas falsificaciones”, según alerta. Y para los resultados habrá que esperar “meses”, estima.

El nuevo Museo Ideale, cerrado durante los últimos nueve años, se encuentra en una callejuela de este municipio toscano, cercano a Florencia y rodeado por verdes colinas y extensos olivares.

Se compone de dos pasillos con algunos objetos que permiten comprender el universo de este influyente pensador, ingeniero, pintor, botánico e inventor tan adelantado a su tiempo.

La investigación de Vezzosi también ha establecido vínculos del maestro con España pues su abuelo, Antonio, y un primo de este, Frosino, fueron mercaderes en Barcelona, Valencia o Baleares, según consta en 140 documentos del Archivo Estatal de la cercana Prato.

“Esto abre los horizontes para comprender la concepción de Leonardo pues supo, a través del abuelo, muchos aspectos importantes de un mundo mucho más lejano de la Toscana del Renacimiento”, señala.