Última llamada a los indecisos

Hollande se erige como candidato de la izquierda y «de los que sienten valores». Sarkozy afirma que el resultado está «al filo de la navaja» y urge a acudir a votar.

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La suerte ya está echada. Los dos candidatos a la Presidencia francesa, que se decide mañana en las urnas, apuraron ayer sus cartuchos en un cierre de campaña multitudinario en el que ambos llamaron a la ciudadanía a votar, conscientes de que los indecisos pueden tener la llave del Elíseo después de que las encuestas desvelen una distancia de cinco puntos entre ambos.

Fue el candidato a la reelección, el conservador Nicolas Sarkozy, quien más insistió en que los franceses acudieran a las urnas, ya que, como aseguró, el resultado «está en el filo de la navaja».

Después de que su mensaje de los últimos días estuviera dirigido, principalmente, a los seguidores del ultraderechista Frente Nacional de Marine Le Pen, quien anunció que votaría en blanco, su último discurso antes de los comicios fue más moderado, esquivando así las críticas de muchos afiliados de su partido, que le habían acusado de radicalizarse hacia el extremismo. Unos reproches que, por ejemplo, salieron del centrista Francois Bayrou, que justificó en ese giro su voto al socialista Hollande.

«Jamás el pueblo francés ha sido tan herido, acosado y manipulado como en las últimas semanas. La mayoría silenciosa no tiene por qué aguantar estos insultos, esta intolerancia y la falta de respeto», espetó al respecto de la decisión del que fuera ministro conservador en el Gobierno de Jacques Chirac.

Por su parte, François Hollande recordó que representa «a toda la izquierda», pero también «a más, a todos los que se sienten unidos por los valores», apelando así, no solo a los votantes de centro, sino también a aquellos conservadores que se muestren desilusionados con el todavía presidente del país.

Además, el líder socialista indicó que, si resulta elegido mañana, intentará aprovechar su primer viaje a Berlín para establecer los términos de un nuevo eje franco-alemán basado en el crecimiento económico.

«Creo que existe la posibilidad de un nuevo compromiso europeo, a través de un nuevo entendimiento entre ambas potencias», declaró su jefe de prensa, Pierre Moscovici. Para el favorito en las encuestas, este viaje servirá para hablar con la canciller germana, Angela Merkel, de sus planes para Europa y el crecimiento del continente, «porque es necesario entrar directamente en el quid de la cuestión, porque estas cosas no se pueden hacer esperar».

Sin embargo, su asesor afirmó que el candidato no tiene intención de iniciar una crisis en Europa sobre la dirección económica a tomar. El plan de Hollande tiene cuatro elementos básicos: fortalecer el Banco Europeo de Inversión, incrementar la eficacia de los fondos estructurales de la Unión Europea, la creación de bonos especiales para fundar infraestructuras y el desarrollo de una tasa sobre las transacciones financieras.

Merkel no se opone a estas ideas en principio, aunque se ha declarado escéptica sobre la eficacia de estos bonos, y se muestra reacia a la creación de medidas de estímulo que dependan del dinero del Gobierno.