Trump y Kim Jong Un se citan con pocas expectativas de resultados

Los mandatarios celebran su segunda cumbre en Vietnam aunque los expertos dudan de que salgan grandes acuerdos tras la declaración ambigua de la primera reunión de Singapur

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El presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, vuelven a verse en Hanói tras su cumbre del pasado junio en Singapur y si en aquella ocasión lo histórico del encuentro ya era un logro en sí mismo, ahora son pocas las expectativas de que de esta segunda cita salgan grandes anuncios, más allá de algunos gestos simbólicos.

De la cumbre de Singapur salió una declaración conjunta de contenido ambiguo en la que además del compromiso con normalizar las relaciones entre los dos países Corea del Norte se comprometió a avanzar hacia la completa desnuclearización de la península de Corea. Tras ello, Trump no dudó en defender que “ya no hay amenaza nuclear por parte de Corea del Norte”.

Sin embargo, como reconoció el enviado especial de Estados Unidos para Corea del Norte, Stephen Biegun, los países no comparten definición en cuanto a lo que es la desnuclearización. En el caso de Washington, el deseo es que tenga como resultado el fin del programa armamentístico nuclear norcoreano, mientras que Pyongyang entiende que la desnuclearización de la península también incluiría la salida de las tropas estadounidenses de Corea del Sur.

Además, como se encargaron en recordar estos días los expertos, Pyongyang sigue sin dar pasos hacia este objetivo. Más allá de su moratoria autoimpuesta de no llevar a cabo ensayos nucleares y de misiles de largo alcance, “no ha parado su programa nuclear o de misiles”, señala en un artículo el ‘think-tank’ IISS.

Para Paul Haenle, director de Carnegie-Tsinghua Center, “llegar a un entendimiento sobre qué conlleva realmente la desnuclearización aclararía si los dos países quieren el mismo resultado a largo plazo”. En cualquier caso, añade en un artículo de este centro de estudios con sede en Pekín, Trump no puede acudir a esta cumbre dando por válida su declaración de que Corea del Norte ya no supone una amenaza nuclear.

Por otra parte, dado que son muchos, incluidos altos cargos estadounidenses, los que no creen que Pyongyang acceda a una desnuclearización completa, además de seguir presionando en esta línea “se debería comenzar a pensar en un plan B”, defiende Robert Einhorn, experto en armas y no proliferación de Brookings Institute.

Concesiones simbólicas

Tanto Trump como Kim quieren regresar a sus países con “concesiones simbólicas” de la otra parte que les permitan dar la cara ante sus ciudadanos, sobre todo en el caso del presidente estadounidense, que ya está en campaña para su reelección en 2020, resalta el IISS. En el caso de Kim, añade Haenle, “necesita aliviar las sanciones para impulsar el desarrollo económico” de Corea del Norte.

Por otra parte, el director del Carnegie-Tsinghua Center advierte de que Trump debe tener cuidado de no “hacer ninguna concesión que pueda perjudicar los intereses de Seúl y Tokio sin consultarles primero”, después de que en Singapur anunciara la suspensión de maniobras conjuntas con Corea del Sur sin haber avisado previamente a este país.

“Kim ha mostrado una habilidad en explotar las brechas entre Washington, sus aliados y otros socios como Pekín para su propio beneficio”, subraya Haenle. “Si Trump puede contenerse de hacer compromisos que no hayan sido comunicados de antemano, puede evitar caer de nuevo en esta trampa”, añade el experto.