Trump urge a liberar el dinero del muro para frenar a los migrantes

Cientos de hondureños parten hacia EEUU para huir de la pobreza y violencia • El Consejo Noruego para los Refugiados afirma que estas políticas “solo agudizarán la desesperación”

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. / EFE
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, urgió ayer al Partido Demócrata a liberar los fondos necesarios para construir un muro en la frontera con México ante la llegada de una nueva caravana de migrantes centroamericanos.

“Una nueva gran caravana se dirige hacia nuestra frontera sur desde Honduras. Decidle a Nancy (Pelosi) y Chuck (Schumer) que los drones no les detendrán. Solo un muro funcionará. Solo un muro o una barrera de metal mantendrán seguro nuestro país”, escribió el mandatario en Twitter.

Trump pidió a los líderes demócratas en el Congreso que “dejen los juegos políticos y acaben con el cierre del Gobierno”, avisando de que, si no lo hacen, tendrá un alto coste para ellos en términos de opinión pública.

“Las encuestas muestran ahora que la gente está empezando a entender la crisis humanitaria y el crimen en la frontera —los números van muy rápido, por encima del 50 por ciento—. Los demócratas pronto serán conocidos como el Partido del Crimen”, auguró.

La administración estadounidense funciona a medio gas desde el pasado 22 de diciembre por la negativa de los demócratas y de algunos republicanos a entregar a Trump los 5.000 millones de dólares que necesita para construir el polémico muro, lo que ha impedido llegar a un acuerdo sobre el techo de gasto.

Desde entonces, los dos partidos y el Gobierno tratan de alcanzar un acuerdo. Sin embargo, las negociaciones se han complicado porque desde el 3 de enero, cuando tomó posesión el nuevo Congreso elegido el 6 de noviembre, los demócratas controlan la Cámara de Representantes y los republicanos han reducido su mayoría en el Senado.

Nuevas caravanas

Trump ha retomado la batalla política por el muro a raíz de las caravanas de migrantes que partieron en octubre de Honduras, Guatemala y El Salvador con miles de centroamericanos. Algunos han sido detenidos en Estados Unidos, mientras que otros se han quedado varados en la frontera con México.

El lunes, cientos de personas que buscan huir de la pobreza y la violencia partieron de Tegucigalpa rumbo a Estados Unidos. “Es un camino difícil pero espero que al presidente Trump se le ablande el corazón, no sea tan duro, y nos permita entrar”, dice a Reuters Darwin Pérez, de 24 años.

Se trata de la segunda caravana que parte de Honduras, después de que en octubre un grupo de migrantes partió desde la empobrecida nación para cruzar Centroamérica y todo el territorio mexicano, para llegar finalmente a la frontera con Estados Unidos.

Alrededor de 2.500 personas de esa primera caravana aún se encuentran en Tijuana y otros 7.270 regresaron al país, según las autoridades de Honduras.
Un 68 por ciento de la población hondureña vive en condiciones de pobreza, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), y la violencia cobra un promedio de 11 homicidios diarios en el país, según el Ministerio de Seguridad.

“Aquí uno no encuentra trabajo, yo soy secretaria y me gradué hace 10 años y nunca he trabajado en lo que me formé”, señala Heidy Moncada, de 31 años, que planea viajar con su marido, sus hijos de cinco y nueve años y otros tres familiares. “Mi familia y yo vamos en busca de trabajo, si lo encontramos en Guatemala o México ahí nos quedamos, si no vamos hacia Estados Unidos”, recalca.

Las caravanas de centroamericanos, inspiradas por las movilizaciones del año pasado y organizadas por redes sociales, han enfurecido a Trump, quien anunció que desplegará miles de soldados para reforzar la seguridad en su frontera con México.

Situación desesperada

“El gran número de personas que se espera que abandonen América Central es un testimonio real de la situación desesperada para los niños, mujeres y hombres en esta región pobre y afectada por la violencia”, subrayó el secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Jan Egeland, que visitó Honduras el pasado diciembre.

“En lugar de hablar sobre una crisis en la frontera entre Estados Unidos y México, los norteamericanos deberían despertarse y abordar la verdadera crisis humanitaria en Centroamérica”, reclamó. Según la ONG, a los numerosos obstáculos en el viaje, el cansancio y la frustración de las comunidades de paso se suma también una creciente xenofobia tanto en Estados Unidos como en México y un endurecimiento de las reglas en la frontera.

“Los controles fronterizos, los guardias o los muros nunca detendrán a quienes son perseguidos por la violencia de las pandillas y huyen por temor por sus vidas”, defendió Egeland. “Los jóvenes que han perdido toda esperanza de un futuro mejor en Centroamérica intentarán de forma repetida conseguir una vida mejor en Estados Unidos, Canadá o México”, advirtió.