Trump insta al Ejército a disparar a los migrantes que “lancen piedras”

El presidente echa más gasolina a su discurso antiinmigración y su “nacionalismo” aleja del voto republicano a los conservadores más moderados, urbanos, cosmopolitas y ricos

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante una comparecencia en la Casa Blanca.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante una comparecencia en la Casa Blanca. / EFE
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a avivar el discurso antiinmigración al anunciar una nueva orden ejecutiva con la que pretende cambiar las normas para las solicitudes de asilo, añadiendo además que los soldados podrán disparar contra los migrantes en la frontera si éstos les tiran piedras.

El magnate sigue añadiendo combustible a su incendiario discurso nacionalista mientras hace campaña de cara a las elecciones legislativas del 6 de noviembre y en las que los republicanos se juegan el control de las Cámaras.

Su política dura e intransigente con la inmigración ilegal le ha granjeado la simpatía y los votos de una gran parte del país, de esa América que ha comprado su discurso y sus argumentos de culpabilizar a los ilegales de la pérdida de empleos, la delincuencia o del problema con las drogas.

El presidente ha reiterado que las “grandes caravanas que marchan en estos momentos hacia nuestra frontera sur” son “una invasión” y para hacer frente a esta “avalancha” ha anunciado un cambio drástico en las normas de solicitud de asilo. De hecho, pretende dejar sin derecho a reclamarlo a aquellos que no entren por los puntos fronterizos autorizados.

Quienes violen sus reglas se enfrentan a estar bajo detención, a permanecer en tiendas de campaña hasta que sean deportados, a que no se reconozca el derecho a la ciudadanía de los niños que hayan nacido en suelo estadounidense y cuyos padres sean ilegales y a que no se tramite si quiera su solicitud de asilo.

Frontera blindada

Además, los integrantes de las cuatro caravanas de centroamericanos que se dirigen rumbo a EEUU se encontrarán con una frontera blindada y defendida por un número de efectivos militares que podría ascender hasta los 10.000 ó 15.000 soldados, según ha advertido el mandatario.

Aunque el Ejército no está legalmente autorizado para detener o disparar contra los inmigrantes ilegales en la frontera y su labor debería ser de apoyo logístico a las patrullas fronterizas, el magnate ha advertido que les autoriza a abrir fuego. “No vamos a permitir que lancen piedras contra nuestros militares. Les he dicho (al Ejército) que responsan como si fueran rifles”, aseveró el presidente al concluir su intervención en el Despacho Oval y después de volver a responsabilizar a los migrantes del problema con las drogas en EEUU.

“Las drogas son un problema tremendo que destruyen nuestra juventud y que está destruyendo nuestra estructura social. Nunca hubo un problema con las drogas como el actual, y como ya dije, buena parte de todo esto viene de la frontera sur”, volvió a alegar Trump, aunque la realidad sea otra y no haya datos objetivos que justifiquen sus afirmaciones sin pruebas.

Voto republicano

De hecho, su exacerbado nacionalismo preocupa a los republicanos más moderados, aquellos de tradición conservadora pero más urbanos y cosmopolitas. En este sentido, ‘The New York Times’ hizo un recorrido por diferentes zonas republicanas donde sus vecinos están a punto de “castigar” a Trump optando por la opción demócrata por primera vez en sus vidas.

En los distritos de tendencia republicana, desde los baluartes del conservadurismo como Houston en Texas y el Condado de Orange, California, hasta en las comunidades más exclusivas de zonas como Filadelfia y Minneapolis, el partido republicano corre el peligro de perder su mayoría la próxima semana porque el nacionalismo racial de Trump ha alejado a estos votantes que una vez formaron un electorado fiel y confiable.

La cuestión es que según muchos analistas, lo que el presidente considera una “crisis migratoria” no es más que un invento para alimentar el miedo y alentar a una parte de sus votantes.

Los datos muestran, de hecho, algo muy distinto y desmontan una a una las justificaciones del presidente para calificar de “crisis” la cuestión con la inmigración ilegal, como detalla en un estudio que publica ‘The Washington Post’.

Aunque los datos de Aduanas y de Protección Fronteriza de EEUU muestran que los cruces ilegales han aumentado ligeramente en los últimos meses y son mayores que el año pasado, están muy lejos y muy por debajo de las cifras de los últimos cinco años. El número de detenciones ilegales es similar a las efectuadas en 1970.