Una segunda caravana formada por unos 600 migrantes salió ayer con rumbo a los Estados Unidos.
Una segunda caravana formada por unos 600 migrantes salió ayer con rumbo a los Estados Unidos. / EFE
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El presidente estadounidense, Donald Trump, insistió ayer en que acabará “de una forma o de otra” con el derecho a la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos, asegurando que en ningún caso dicho derecho está contemplado en la Constitución.

“La llamada ciudadanía por nacimiento, que cuesta a nuestro país miles de millones de dólares y es muy injusta para nuestros ciudadanos, será finiquitada de una forma o de otra”, escribió en su Twitter un día después de que revelara en una entrevista con Axios que estudia aprobar una orden ejecutiva para acabar con este derecho recogido en la 14ª Enmienda.
El mandatario sostuvo que el derecho a la ciudadanía por nacimiento “no está cubierto por la 14ª Enmienda por las palabras ‘sujeta a su jurisdicción’”. “Muchos estudiosos están de acuerdo”, argumentó en defensa de su postura.

Tribunal Supremo

“Este caso será resuelto por el Tribunal Supremo de Estados Unidos”, aseguró en un mensaje posterior, en el que criticó a los “locos” demócratas por su política de fronteras abiertas “que trae consigo una delincuencia enorme”.

“El mundo está usando nuestras leyes en nuestro detrimento. Se ríen de la estupidez que ven”, denunció, después de que la víspera asegurara que Estados Unidos es “el único país en el mundo donde una persona llega y tiene un hijo y el bebé es esencialmente un ciudadano con todos los beneficios”. “Es ridículo y tiene que acabar”, sostuvo. Axios le refutó, subrayando que al menos 30 países, en su mayoría en el hemisferio norte, conceden la nacionalidad por nacimiento.

El derecho a la ciudadanía por nacimiento está recogido en la 14ª Enmienda de la Constitución: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de Estados Unidos y del estado en el que residen”.

Para introducir cambios en la Carta Magna, hace falta el respaldo de dos tercios de la Cámara de Representantes y del Senado y el respaldo de tres cuartas partes de los congresos de los estados en una convención. Sin embargo, Trump asegura que no sería necesario enmendar la Constitución sino que con una orden ejecutiva sería suficiente.

Por otro lado, unas 2.000 personas partieron ayer de El Salvador con el objetivo de llegar a Estados Unidos, engrosando así la caravana de migrantes que partió hace casi tres semanas de Honduras y que se aproxima ya a territorio norteamericano.

Varios grupos

Los migrantes salieron en varios grupos que emprendieron el camino a pie desde distintos puntos de la capital salvadoreña. Algunos comenzaron el viaje antes porque llegaron desde otros rincones de El Salvador. José Machado, de 19 años, su mujer, de 21, y sus cuatro hijas de cinco años proceden de Usulután.

“No me alcanza el dinero. Gano entre 15 y 20 dólares diarios, pero (…) no alcanza lo suficiente”, relató este cobrador de billetes de autobús. “Así que hemos decidido emprender camino y primeramente Dios lleguemos al destino”, dijo.

La convocatoria de esta nueva caravana se hizo a mediados de octubre por redes sociales y WhatsApp, por lo que las autoridades salvadoreñas ya estaban prevenidas. Los migrantes avanzan custodiados por agentes de Policía que les abandonarán una vez alcancen la frontera.

El pasado domingo, otra caravana con 500 salvadoreños puso rumbo hacia Estados Unidos. Otros grupos de migrantes de Honduras y Guatemala se han sumado a las 1.300 personas que el pasado 13 de octubre comenzaron a marchar en busca del ‘sueño americano’.

El pasado viernes, llegaron a la frontera de Guatemala con México donde se toparon con una valla metálica y un cordón policial. Unas 7.000 personas cruzaron de forma ordenada y entre 2.000 y 3.000 se lanzaron al río Suchiate, frontera natural entre ambos países.