Trichet ve un «punto de inflexión» en la crisis y habla de reactivación

El presidente del BCE aprecia signos de mejoría, aunque reclama a los Gobiernos y bancos centrales que no bajen la guardia. Fernández Ordóñez también muestra cierto optimismo

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Mientras desde el Gobierno se habla de «brotes verdes», en alusión a los indicios de recuperación frente a la crisis, en otros organismos se prefiere aludir a descripciones menos poéticas, pero más concretas, para referirse a los síntomas de reactivación que se aprecian, por primera vez en muchos meses.

De esta manera, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, señaló ayer que la economía mundial se encuentra en un «punto de inflexión» y que la recesión se está desacelerando, aunque insistió en que sus homólogos de otros países no deben bajar la guardia.

«En lo referente al crecimiento, estamos cerca del punto de inflexión en el ciclo» y ha habido una «importante mejoría en los mercados desde mediados de septiembre de 2008», comentó.

El gobernador del BCE apuntó, en este sentido, que la crisis se está desacelerando, aunque insistió en que resulta imprescindible «seguir muy alerta».

Trichet hizo estas afirmaciones en calidad de responsable de la Reunión Económica Mundial del Banco de Pagos Internacionales, durante la cumbre de este organismo celebrada en Basilea.

También el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, se mostró optimista ante la situación económica al argumentar que hay señales de que los estímulos fiscales y monetarios están teniendo efecto.

«Hay cierta cantidad de buenas noticias en el mundo, especialmente en los indicadores. Vemos ciertas mejoras en muchos mercados financieros», indicó Fernández Ordóñez, para añadir que «hay indicios de que lo peor de la crisis se produjo en el primer trimestre», si bien matizó de inmediato que hay que ser «muy cautos» con las proyecciones.

Con respecto a las perspectivas de los precios de consumo, el responsable del regulador financiero insistió en que «no hay grandes riesgos de deflación» o de retrocesos sostenidos en las tarifas dentro de la eurozona.

Una tercera voz autorizada que sostuvo que lo peor ha pasado fue la del director de coyuntura económica de la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas), Ángel Laborda, que piensa que la economía española tocó fondo en el primer trimestre, aunque advierte de que esto no supone que la remontada vaya a ser tan rápida como lo fue la caída.

En un artículo publicado en el último número de los Cuadernos de Información Económica que publica la citada entidad, Laborda señala que las peores caídas de indicadores como la demanda, la producción o el empleo pueden haberse registrado en los tres primeros meses del año.

No obstante, avisa de que hay tres factores que frenarán la recuperación y alargarán la salida de la recesión: la crisis financiera, la larga duración del ajuste inmobiliario y la débil demanda externa ante la crisis global.

Así, en el artículo titulado En el fondo del pozo, explica que la segunda fase de la debacle financiera, la de la solvencia de las entidades españolas y su capacidad para expandir el crédito, «no ha hecho más que empezar».

Puntualiza asimismo que el ajuste del negocio del ladrillo va a contribuir negativamente al crecimiento del PIB durante este año y el próximo «como mínimo».

Laborda apunta que, mientras en otras recesiones la demanda externa se erigía como el «motor de arranque» de la recuperación, en esta ocasión no despega por culpa de la crisis mundial y el deplome del comercio internacional.

El director de coyuntura de Funcas cree que el gasto de los hogares bajará de forma más moderada a partir del segundo trimestre, al tiempo que se frena la destrucción de empleo.