La primer ministra británica, Theresa May, a su llegada a la cumbre de líderes de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica.
La primer ministra británica, Theresa May, a su llegada a la cumbre de líderes de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica. / EFE
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La primera ministra británica, Theresa May, defendió ayer jueves en Bruselas que “Rusia ha realizado un ataque descarado y temerario contra Reino Unido” y advirtió de que “la amenaza rusa no respeta fronteras”, aunque una mayoría de líderes de la UE se hayan mostrado cautelosos y hayan evitado acusar directamente a Moscú a la espera de que concluya la investigación del incidente.

“Rusia ha realizado un ataque descarado y temerario contra Reino Unido cuando intentó asesinar a dos personas en las calles de Salisbury. Plantearé esta cuestión a mis homólogos hoy porque está claro que la amenaza rusa no respeta fronteras”, aseguró la ‘premier’ a su llegada a la cumbre europea.

May, que informará a sus homólogos del incidente y los últimos acontecimientos del caso durante la cena de este jueves, ha denunciado que “el incidente en Salisbury forma parte de un patrón de agresión rusa contra Europa y sus vecinos próximos, desde los Balcanes occidentales a Oriente Próximo”.

La primera ministra británica agradeció “la solidaridad y el apoyo que han demostrado” sus colegas europeos con Reino Unido tras el ataque aunque evitó aclarar si les planteará la posibilidad de promover sanciones a Rusia en respuesta.

“No es algo que esté sobre la mesa hoy (…) No en esta cumbre”, aseguró el primer ministro holandés, Mark Rutte, a su llegada a la reunión, al ser preguntado si ve margen para que el bloque imponga sanciones a Rusia tras el ataque en Salisbury, insistiendo en que no prevé que se vaya más allá de un mensaje de apoyo “para cerrar filas con Reino Unido”.

La canciller alemana, Angela Merkel, admitió que sería “conveniente que Reino Unido pueda aclarar las dudas sobre las armas químicas” tras recordar que ya ha expresado su solidaridad a May, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, evitó pronunciarse sobre el ataque en Salisbury a su llegada.

Ambos se solidarizaron con los atentados de hace dos años en Bruselas contra el aeropuerto y una estación de metro de la capital belga que dejó 32 víctimas. “Tenemos que mostrar que en la UE estamos todos juntos contra el terrorismo, con independencia del país que se trate”, dijo la canciller.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, cuyo país es uno de los más reticentes con las sanciones a Rusia, defendió la necesidad de mostrar “solidaridad con Reino Unido” pero pidió ser “muy responsables sobre esta cuestión” antes de acusar a nadie. “Necesitamos investigar pero creo que tenemos que ser muy responsables sobre esta cuestión”, defendió el griego, que apostó por “utilizar todos los instrumentos diplomáticos” a disposición del bloque.

El primer ministro belga, Charles Michel, avisó de que se trata de “una situación muy delicada, que necesita una reacción inteligente y práctica”. “Lo que pasó en Salisbury es repugnante y censurable y estaremos del lado de Reino Unido en esta cuestión”, aseguró el irlandés.

Acusación rusa

Por su parte, El embajador de Rusia en Reino Unido, Alexander Yakovenko, acusado a las autoridades británicas de “ignorar” sus peticiones en relación a los casos de Sergei Skripal y Nikolai Glushkov y, en este sentido, apeló a la colaboración para resolver los asuntos pendientes.

Glushkov, exiliado desde 2013 en Reino Unido, fue hallado sin vida el 12 de marzo en su vivienda, con signos de estrangulamiento. “Parece que Reino Unido ignora abiertamente nuestras solicitudes y sigue evitando cualquier contacto con la Embajada al respecto”, lamentó el embajador durante una comparecencia en Londres.

Yakovenko lamentó que Rusia se tuviese que enterar por los medios del fallecimiento de Glushkov, en relación al cual la Policía británica abrió una investigación por posible “asesinato”. “Lo tienen todo en secreto”, afirmó el diplomático, para acto seguido advertir de que quieren “ocultar” algo.

Las fuerzas de seguridad británicas, sin embargo, no han detectado ninguna vinculación entre el caso de Glushkov y el de Skripal, que permanece ingresado tras ser envenenado junto a su hija en Salisbury. El embajador acusó a Reino Unido de violar la Convención de Viena al negar el acceso de Rusia al exespía y a su hija, al tiempo que recriminó que no compartan muestras de la sustancia que habría podido investigar la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).