El presidente ruso, Vladímir Putin, en una rueda de prensa tras su reunión en el Palacio Presidencial en Ankara.
El presidente ruso, Vladímir Putin, en una rueda de prensa tras su reunión en el Palacio Presidencial en Ankara. / EFE
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El viceministro de Exteriores de Rusia, Alexander Grushko, afirmó ayer martes que “la llamada solidaridad europea” en respuesta al ataque con agente nervioso contra el exespía ruso Sergei Skripal y su hija en Reino Unido “empeora” la seguridad en el continente.

“La llamada solidaridad europea es un paso que empeora considerablemente la situación en la esfera de la seguridad”, indicó, antes de argumentar que “golpea un eslabón muy demandado en la actualidad”. Así, detalló que este eslabón “es el sistema de comunicaciones entre Rusia y Occidente” y ha recalcado que “la comunicación profesional que es especialmente necesaria en esta época alarmante”, tal y como recogió la agencia rusa de noticias Sputnik.

Grushko afirmó, en declaraciones a la cadena de televisión Rossiya 24, que Moscú no descarta que el caso se pueda usar como argumento para aumentar el gasto en defensa por parte de la OTAN.

“Creo que todo esto fue ideado también porque en un futuro próximo tendrán que justificar ante la opinión pública adónde va el dinero, porque se trata de unos gastos colosales”, sostuvo.

“Estos gastos serán objeto de discusiones, y para realizarlos se necesita un gran enemigo”, dijo, antes de reiterar que “es absolutamente obvio que una gran provocación preparada por Reino Unido busca lograr este objetivo” y denunciar que Londres “echa más leña al fuego de la campaña rusófoba que estuvo disminuyendo últimamente”.

Skripal y su hija fueron encontrados el pasado 4 de marzo inconscientes en un banco de las calles de Salisbury. Las autoridades británicas determinaron que habían sido envenenados con un agente nervioso de la era soviética y acusaron de ello a Rusia.
El Gobierno de Theresa May expulsó a 23 diplomáticos rusos y pidió a sus aliados internacionales que siguieran sus pasos. La semana pasada, 28 países, la mayoría europeos pero también Estados Unidos, Australia o Canadá, declararon persona ‘non grata’ a más de 140 agentes rusos en sus respectivos territorios en solidaridad con Reino Unido.

El presidente ruso, Vladimir Putin, que había anunciado una “respuesta simétrica” a la expulsión masiva de sus agentes (lo que ha ido concretando desde el viernes), negó cualquier responsabilidad en el ataque a los Skripal y acusa a Downing Street de “mentir”. Moscú, por otro lado, ha lanzado en los últimos días la teoría de que el ataque químico podría ser obra de Londres.