El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ofrece un discurso en el Sindicato de los Metalúrgicos.
El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ofrece un discurso en el Sindicato de los Metalúrgicos. / EFE
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Al menos dos de los tres jueces de un tribunal de apelaciones de Brasil se han posicionado este miércoles a favor de mantener la condena por corrupción contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, lo que indirectamente supone un golpe para las aspiraciones del antiguo mandatario de regresar al Palacio de Planalto.

Los tres magistrados que conforman el Tribunal Federal de la Cuarta Región de Brasil, con sede en la ciudad de Porto Alegre, debían pronunciarse sobre la condena dictada el 13 de julio de 2017 por el juez federal Sergio Moro, en cuyas manos recae la macrocausa de Petrobras, donde se investiga una red de cobro de sobornos a cambio de jugosos contratos de la petrolera estatal.

Conclusiones

Los magistrados Pedro Gebran y Leandro Paulsen, los primeros en tomar la palabra para exponer sus conclusiones, se mostraron a favor de mantener las acusaciones contra Lula e incluso el primero de ellos abogó por ampliar la pena de cárcel hasta los doce años y un mes (frente a los nueve años y medio dictados).

Moro condenó a Lula por blanqueo de capitales y corrupción pasiva al considerar probado que el líder izquierdista recibió un tríplex de lujo en Sao Paulo como pago de la constructora brasileña OAS a sus favores políticos.

Lula siempre ha negado que fuera un soborno, esgrimiendo que fue una inversión familiar.
De hecho, el expresidente expresó en Twitter que está “extremadamente tranquilo”, ya que mantiene que no ha cometido “ningún delito”. Para Lula, “lo único que puede suceder es que digan que (el juez Sergio) Moro se equivocó” en su fallo.

Ha lamentado su caso, pero ha dicho que es “muy poco” si se compara con la situación de millones de desempleados y, en este sentido, ha advertido de que parece no haber pasado “el efecto de la anestesia” que se le dio al pueblo brasileño.

A su juicio, “se han contado muchas mentiras” sobre el Partido de los Trabajadores (PT) y sobre la expresidenta Dilma Rousseff. “Decidieron criticar porque el PT estaba haciendo demasiado”, apostilló, en alusión a una clase política que estaría ahora “rifando” las principales empresas del país sudamericano.