Rajoy ordena convocar al embajador de EEUU por un presunto espionaje

El presidente asegura que no le consta haber sido vigilado, a pesar de que las informaciones apuntan que la NSA rastreó las comunicaciones de políticos y dirigentes del Gobierno

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A pesar de que las cumbres europeas de los últimos años estaban centradas, principalmente, en la economía, y, en esta ocasión, todo apuntaba a que los temas financieros, así como la problemática de la inmigración ilegal, iban a copar los debates, las informaciones publicadas por diversos medios sobre el presunto espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) a la canciller alemana, Angela Merkel, así como a varios países de la Unión, fueron el tema más discutido.

Después de que el pasado lunes, el Gobierno francés llamara a consultas al embajador de EEUU en París, y de que el Ejecutivo de Berlín hiciera lo propio dos días después, el presidente español, Mariano Rajoy, anunció ayer que convocó al representante de la Casa Blanca en Madrid, James Costos, para el próximo lunes con el fin de recabar información sobre una supuesta vigilancia llevada a cabo por Washington sobre ciudadanos, empresarios y dirigentes patrios.

Pese a que el pasado martes, el portavoz del extécnico de la NSA Edward Snowden indicase que el informático tiene pruebas que desvelan que España se suma a la lista de países monitorizados por la agencia, Rajoy indicó que no tiene «constancia» de dichas prácticas y que ha llamado al embajador norteamericano para «recabar información» al respecto.

«Las actividades de espionaje no son propias de las relaciones entre países socios y aliados. España y Estados Unidos somos naciones amigas que deseamos mantener unas relaciones bilaterales lo más estrechas posibles», resaltó el inquilino de la Moncloa.

Las primeras informaciones vertidas por los medios apuntaban a la vigilancia de 35 líderes políticos por parte de la NSA y, entre los Estados afectados se encuentra España, donde se investigó, siempre según los documentos de Snowden, a políticos y miembros del Gobierno español actual y del anterior, presidido por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, así como un rastreo masivo de las comunicaciones telefónicas, SMS y correos electrónicos de millones de ciudadanos.

No obstante, y pese a dichos indicios, Rajoy no quiso aclarar si el país se sumará a la iniciativa anunciada por Francia y Alemania de negociar, de aquí a finales de año, con Estados Unidos un acuerdo que regule el funcionamiento de los servicios secretos de ambos lados del Atlántico y evite que se repitan casos de espionaje masivo, asegurando que esperará a las explicaciones de Costos.

«Cuando tomo decisiones, las tengo que tomar fundamentadas», explicó el presidente, que instó a esperar al resultado de la reunión con el embajador estadounidense. «Lo que hago es recabar información para enterarme de si los datos son ciertos en su totalidad o solamente de una forma parcial», agregó. «Pero no voy a tomar decisiones sin tener la total y absoluta certeza de las razones que las motivan», insistió.

Una vez que el representante de EEUU dé sus argumentos «ya veremos», aseguró Rajoy. «Iremos informando puntualmente a la opinión pública de aquello de lo que se pueda informar», zanjó.

Por otro lado, el Parlamento Europeo enviará el próximo lunes una misión a Washington para tratar de reunir información sobre las sospechas de espionaje «masivo» a ciudadanos europeos por parte de la NSA. En la delegación, formada por nueve eurodiputados, viajan los españoles Teresa Jiménez-Becerril (PP) y Salvador Sedó (CiU).

En la agenda figura examinar con las autoridades de Estados Unidos cuestiones como el impacto de programas de vigilancia como el PRISM sobre los derechos fundamentales de los ciudadanos europeos, sobre todo en lo que se refiere a su privacidad.