Pyongyang bloquea la frontera

Corea del Norte eleva la tensión al negar el acceso de trabajadores surcoreanos a un complejo industrial situado en territorio comunista, pero también dependiente del Gobierno de Seúl

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Por si la situación en la península coreana no fuera ya suficientemente tensa, ayer Pyongyang estiró más la cuerda al negar el ingreso de trabajadores surcoreanos al complejo industrial que gestionan conjuntamente los Gobiernos de los dos países en conflicto en la ciudad fronteriza de Kaesong, en suelo comunista. De este modo, el régimen de Kim Jong-un cortó la última conexión con su vecino del Sur, que avisó de que recurrirá a la fuerza si sus ciudadanos fueran retenidos en el recinto, una opción que, no obstante, considera poco probable.

Y es que el Ejecutivo del Norte solo autorizó la salida 860 empleados surcoreanos y prohibió la entrada de los trabajadores que debían iniciar el siguiente turno.

El complejo de Kaesong es el único proyecto de cooperación económica entre los dos países existente en la actualidad. En él trabajan unos 50.000 norcoreanos para 123 empresas surcoreanas, instaladas allí en parte debido a los bajos salarios. De cualquier forma, si no se permite el ingreso de las materias primas necesarias para la producción de las empresas surcoreanas, el cierre sería inevitable. En el recinto se producen, entre otros, textiles, vestimenta, electrodomésticos y autopartes. El año pasado en Kaesong se fabricaron bienes por un valor de alrededor de 470 millones de dólares.

Por otro lado, y en previsión de que el conflicto latente en la península acabe estallando, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, advirtió de que el país norteamericano «hará todo lo que sea necesario para defender a sus aliados» frente a las «provocaciones» del régimen comunista. «No permitiremos que Corea del Norte sea una potencia nuclear y haremos todo lo que sea necesario para protegerse y defendernos a nosotros mismos y a nuestros aliados», indicó, tras la reunión que ha mantenido con su homólogo surcoreano, Yun Byung Se, en Washington.

También Rusia hizo un llamamiento a «evitar un escenario militar contundente» en la región y consideró que «sería inaceptable usar la situación actual para intentar conseguir objetivos castrenses y políticos específicos», indicó un portavoz del Kremlin

China, por su parte, instó a las dos Coreas a abstenerse de llevar a cabo cualquier «provocación» y a volver a las conversaciones a seis bandas sobre desnuclearización para evitar otra «guerra» en la península coreana. «No queremos ver otra guerra», aseguró el número dos del Ministerio de Exteriores, Zhang Yesui.