El portavoz de la Eurocámara, Jaume Duch, atiende a los medios de comunicación en una rueda de prensa.
El portavoz de la Eurocámara, Jaume Duch, atiende a los medios de comunicación en una rueda de prensa. / efe
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El portavoz de la Eurocámara, Jaume Duch, afirmó ayer que “Londres, desde el minuto uno del brexit, ha intentado romper la unidad europea” buscando acuerdos bilaterales con algunos Estados europeos, aunque destacó que no lo ha conseguido. En un desayuno informativo en la Oficina del Parlamento Europeo de Barcelona, en conversación con el periodista Lluís Uría, Duch lamentó que los ministros británicos dieron sensación de “amateurismo” al intentar sin éxito estas negociaciones país por país, y celebró que los Estados miembros no entraron en ese juego.

Sobre las negociaciones, ve buena coordinación de la Comisión Europea, el Parlamento y el Consejo, que tienen claro qué pueden aceptar, mientras que los británicos se debaten: “Unos quieren quedarse sin que se note que te quedas y otros quieren salir sin saber qué podrán hacer una vez salgan”.

Preguntado por qué sucedería si la UE aceptara la pretensión del Reino Unido de quedarse en el mercado común pero poder limitar la libertad de circulación de las personas, con un ‘brexit a la carta’, Duch respondió que “si esto se aceptara sería el fin de la UE”. Además, considera que aceptar todas las condiciones que quiere imponer el Reino Unido abriría la puerta a que otros Estados quisieran sumarse: “Al día siguiente habría cola”.

Sobre el calendario del acuerdo, prevé que la negociación entre la Comisión y el Gobierno británico se cierre en otoño y que después decida el Parlamento, pudiendo llegar la decisión antes de las elecciones europeas de mayo; pero si no hubiera acuerdo sería “un brexit complicadísimo” y la fase transitoria duraría mucho más de lo previsto. Jaume Duch cree que el Parlamento tendrá menos bipartidismo tras las elecciones europeas de mayo, ya que se prevé que los dos grupos mayoritarios —popular y socialista— no superen el 50% de escaños.

Asimismo, añadió que se deberá ver cómo quedará redistribuido el espacio liberal tras irrumpir la opción política del presidente francés Emmanuel Macron, y cómo se reestructurará el euroescepticismo tras la marcha de la francesa Marine Le Pen y del británico Nigel Farage.
Sobre que en algunos países coincidan con elecciones internas —como las municipales y algunas autonómicas en España—, reflexionó que tiene puntos positivos y negativos: movilizan a la gente a votar, pero el debate europeo “puede quedar tapado”.

Valoraciones

El portavoz valoró que estos comicios llegan cuando la UE tiene una “narrativa propia” con temas relevantes como la inmigración, la amenaza yihadista, el crecimiento económico y el brexit. Duch dijo que, pese al movimiento euroescéptico en varios países, la ciudadanía dice en las encuestas que confía más en la UE que en sus gobiernos nacionales y considera que funciona mejor que su propio Estado.

Sin embargo, admitió que la gente tiene una visión funcional de la UE y quiere ver su utilidad concreta en los problemas: “Si no resuelve estas cuestiones se buscarán otras soluciones”.
De esta manera se pronunció el portavoz de la Eurocámara sobre su opinión del brexit durante el desayuno informativo ofrecido en el Parlmamento de la institución comunitaria.