Obama se ríe de Obama

El presidente de EEUU muestra sus dotes humorísticas en la cena anual con los periodistas que cubren las noticias de la Casa Blanca y se marca ‘retos’ para los próximos 100 días.

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El presidente de EEUU, Barack Obama, hizo las veces de showman en la noche del sábado, prediciendo que sus próximos 100 días en el poder serán tan exitosos que los completará en tiempo récord. «Debo confesar que, en realidad, no quería estar aquí esta noche», espetó ante los invitados de la cena de Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca -una reunión de gala anual de comunicadores, políticos y celebridades de Hollywood-, «pero sabía que tenía que venir. Este es un problema más que heredé de George W. Bush», declaró.

Obama no dejó títere con cabeza, en un discurso muy aplaudido por la élite política y periodística del país, y por una galaxia de estrellas del celuloide que acudieron a la cita. El objetivo principal de sus bromas fue, sin embargo, su propia Administración. Entre los chascarrillos que utilizó para amenizar la velada, sentenció que, pese a haber sido rivales durante las elecciones primarias, la relación entre la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y él «no podría ser más estrecha». Como ejemplo mencionó que tan pronto como ella regresó de México, le dio un abrazo y un gran beso, y le aconsejó que él mismo fuera al país latinoamericano lo antes posible.

Entre sus logros, citó el que ningún otro presidente haya propuesto a tres secretarios de Comercio tan rápido como él. Los dos primeros se retiraron antes de que el Senado los confirmara en el cargo por problemas varios. Y recalcó que el partido demócrata goza ahora de una nueva energía y atrae caras frescas y nuevas, «como Arlen Specter». Specter, un senador de 79 años que lleva en la Cámara Alta desde 1981, acaba de abandonar el Partido Republicano para pasarse al Demócrata.

El mandatario reiteró su promesa de hablar con sus enemigos, mientras en una pantalla se le veía en el Despacho Oval de la Casa Blanca reunido con un bucanero vestido a la antigua usanza.

Tampoco ahorró chanzas sobre la oposición, que se encuentra inmersa en un debate interno sobre su futuro, intensificado por la salida de Specter. El líder argumentó que la oposición no da la talla para beneficiarse de los fondos de rescate financiero y que Rush Limbaugh, uno de los comentaristas conservadores más polémicos e influyentes, no cuenta como un activo «tóxico».

También delineó algunos de sus planes de cara al futuro. En sus segundos 100 días de gobierno prometió «diseñar, construir y abrir» una biblioteca dedicada a sus primeros 100 días en la Casa Blanca. Y afirmó que tendrá tanto éxito en esos segundos 100 días que «seré capaz de completarlos en 72 días y el día 73 descansaré».

Las ganancias que genere la gala, cuyas entradas se vendieron a 200 dólares por cabeza, serán destinadas a una organización de caridad y a becas para estudiantes de periodismo.