Obama logra muchas sonrisas pero escasos soldados para Afganistán

Los aliados europeos elogian la nueva estrategia de EEUU, pero escatiman el envío de tropas.

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha cautivado a la opinión pública europea y ha cosechado una ingente cantidad de sonrisas y apretones de manos de los líderes políticos del Viejo Continente, pero llegada la hora de traducir esas demostraciones de afecto en tropas para Afganistán, el resultado ha dejado mucho que desear, por más que el propio mandatario demócrata pusiera ayer al mal tiempo buena cara y declarara al término de la cumbre de la OTAN en Estrasburgo que se han «empezado a armonizar los recursos con las necesidades».

En síntesis, los socios europeos de la Alianza Atlántica se han comprometido a desplegar 5.000 soldados más en Afganistán, donde Occidente libra una guerra contra Al Qaeda y los talibán que hasta ahora ha arrojado escasos resultados. Sin embargo, de esa cifra, la mayor parte -unos 3.000 efectivos- solo permanecerán en el país asiático unos tres meses, lo necesario para garantizar la seguridad durante el proceso electoral que culminará el próximo 20 de agosto con la elección de presidente.

Es el caso del batallón de 450 militares que enviará España, según anunció ayer el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que insistió en que no se aumentarán las tropas de forma estable, sino que estarán allí «lo estrictamente necesario». De este modo, los refuerzos prometidos a Obama se reducen a los 12 instructores de la Guardia Civil cuyo despliegue se reveló el viernes, que se añaden a los 778 soldados que ya sirven en Afganistán bajo mando de la Alianza Atlántica.

Fuentes de la Casa Blanca informaron de que Alemania mandará 600 uniformados y Reino Unido aportará 900. Francia e Italia también desplegarán más efectivos, pero el grueso de estas fuerzas regresará a sus países de origen una vez concluyan los comicios. Tan solo unos 2.000 se quedarán, con el objetivo de entrenar a la Policía y el Ejército afganos.

Así las cosas, el único país que reforzará sustancialmente a las tropas que combaten a los talibán será EEUU, que mantiene ya 36.000 soldados en el país -la OTAN cuenta hasta el momento con 57.000-, y que tiene previsto enviar en los próximos meses otros 21.000.

Pese a no traducir las palabras en tropas, los países europeos recibieron con entusiasmo la nueva estrategia de Obama para Afganistán y Pakistán, basada en un enfoque global -no solo militar-, regional -involucrando a las naciones vecinas- y en la afganización progresiva de las responsabilidades.

Al margen del que fue el asunto central de la cumbre, la situación en Afganistán, los dirigentes de la OTAN acordaron ayer iniciar el proceso de actualización de su estrategia y designaron al primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, como secretario general a partir del 1 de agosto. El encuentro se cerró con una serie de pactos unánimes que prueban que la organización «goza de buena salud» con sus 60 años recién cumplidos, según resumió el responsable saliente de la Alianza, el holandés Jaap de Hoop Scheffer.

Además, la OTAN dio la bienvenida a dos nuevos socios -Albania y Croacia-, celebró el anuncio de la reincorporación de Francia a la estructura militar, después de 43 años de ausencia, y decidió revitalizar la relación con Rusia, su histórico rival al este.