Obama lanza el último aviso

El presidente de EEUU acusa a los republicanos de «tener problemas» para responder a las propuestas demócratas que eviten el abismo fiscal, que entrará en vigor en menos de 24 horas

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Faltan apenas unas horas para que, en caso de que no se alcance ningún acuerdo, entre el tan temido abismo fiscal en Estados Unidos. Un proceso que supondría un incremento de los impuestos y un recorte del gasto público valorados en 600.000 millones de dólares (unos 450 millones de euros), lo que podría llevar al país a una nueva recesión. Por ello, desde hace ya varios días, demócratas y republicanos intentan llegar a un consenso en sus medidas e impedir que entre en vigor ese paquete de reformas.

Mientras los conservadores aseguraban que las posibilidades de conseguir un pacto eran «extraordinariamente buenas», los progresistas insistían en que las posiciones de ambos bloques estaban «aún lejos». Por eso, el presidente del país, Barack Obama, apremió a los republicanos a mover su postura y conseguir una solución.

En este sentido, acusó a sus opositores, que controlan la Cámara de Representantes, de «tener un problema en decir sí» a las concesiones que él mismo ofreció para evitar el abismo fiscal.

Al mismo tiempo, volvió a advertir de las «consecuencias negativas» que tendrían para la economía estadounidense subidas de impuestos masivas al inicio de 2013. Si no hay acuerdo presupuestario antes de terminar el año y se produce una subida de impuestos automática, la primera economía del mundo sufriría las consecuencias. «Empresas e inversores tendrían el próximo año una idea negativa de la situación económica», señaló.

Por ello llamó al Congreso a actuar y manifestó su esperanza en que se apruebe a tiempo una ley que impida una subida de impuestos para las clases medias.

La cuestión es que la expiración de los recortes fiscales de la era Bush a medianoche de hoy añadirán una media de 2.000 dólares al año a los ciudadanos de ingresos medios, lo que lastrará el consumo.

Obama quiere mantener los recortes, excepto en el caso del 2 por ciento de los estadounidenses más ricos, mientras los republicanos quieren que las grandes fortunas mantengan las ventajas fiscales.

En lugar de eso, los conservadores pretenden ajustes más severos en programas de beneficios para personas mayores o de ayuda a los pobres para reducir el déficit, una línea roja que los demócratas no tienen ninguna intención de cruzar.

«Tengo una obligación con el pueblo estadounidense para garantizar que toda la carga no caiga en las personas mayores y discapacitados», explicó el presidente estadounidense.

Los líderes del Senado y el Congreso continúan manteniendo reuniones in extremis para allanar el terreno. Y sus posturas siguen siendo distantes, incluso en su punto de vista de cómo evoluciona el asunto.

De hecho, el republicano Lindsey Graham dio casi por hecho el acuerdo y concedió a Obama la «victoria» en la negociación. «Me quito el sombrero, ha ganado», manifestó refiriéndose al inquilino de la Casa Blanca.

No obstante, el portavoz demócrata en la Cámara Alta, Harry Reid, reconoció que las posturas entre ambas formaciones están «aún lejos». «No hemos podido hacer una contraoferta a la propuesta de los conservadores», manifestó a última hora de la noche.