Obama intenta sellar las grietas que hacen temblar la seguridad de EEUU

El presidente se reúne con sus asesores de Defensa para mejorar el control de los pasajeros sospechosos tras el incidente con el nigeriano que intentó detonar explosivos en un vuelo

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La masacre del 11-S provocó una revisión de la manera en que actúan las agencias de inteligencia de Estados Unidos para prevenir el terrorismo, que sin embargo no fue todo lo exhaustiva que resultaría deseable a la vista del último incidente ocurrido con el pasajero de un vuelo entre Amsterdam y Detroit que intentó detonar una bomba. Al hilo de este suceso, que disparó todas las alarmas, el presidente de EEUU, Barack Obama, se reunió ayer con altos asesores para evaluar los fallos que hicieron posible que un ciudadano nigeriano viajase con explosivos adheridos al cuerpo en una aerolínea estadounidense.

Umar Farouk Abdulmutallab, un joven de 23 años, trató sin éxito de provocar una tragedia el día de Navidad cuando su avión se preparaba para tomar tierra en la ciudad de Detroit (Michigan).

El incidente hizo que la Casa Blanca haya revisado las listas de vigilancia de sospechosos de terrorismo y haya incrementado las medidas de seguridad en los aeropuertos para intentar que lo sucedido no vuelva a repetirse.

Abdulmutallab, que llevaba adheridos los explosivos cerca de los testículos, fue capaz de burlar los sistemas de seguridad de la aerolínea estadounidense en Amsterdam. El incidente dejó al descubierto, en opinión de Obama, fallos «sistémicos» en la seguridad del país que la Casa Blanca trata ahora de enmendar.

El portavoz del presidente, Bill Burton, comentó que, como parte de ese proceso, EEUU ha ampliado la lista de sospechosos de terrorismo a los que prohíbe volar. «Miles y miles de nombres se retiraron y docenas se cambiaron a listas diferentes», sostuvo.

Burton especificó que se traspasaron nombres de la lista conocida como TIDE, con más de medio millón de registros, a una categoría más restringida que impide a los integrantes abordar vuelos estadounidenses. Abdulmutallab estaba en la lista de vigilancia «genérica» de terroristas pero no en la categoría más selectiva.

A las conexiones con Yemen del frustrado terrorista de Detroit se añade la noticia de que una docena de ex presos de Guantánamo han vuelto a integrarse en Al Qaeda para luchar en el mencionado país árábigo, una situación que preocupa por la intención del Gobierno de esa nación de aceptar a un centenar de antiguos reclusos de esa base de Estados Unidos en Cuba, según revelaba ayer el periódico británico The Times. De los 198 reclusos aún retenidos en el penal, 91 son yemeníes, resalta el diario, que estima que la fecha prevista del cierre de Guantánamo -el próximo día 22- no podrá cumplirse.

La Administración de EEUU está preocupada de que Yemen pueda ser un semillero de terroristas. El terreno montañoso de esta nación, su pobreza y la característica de contar con una sociedad tribal sin ley hacen que el país se parezca a Afganistán como nuevo paraíso de los terroristas, en opinión de muchos analistas.

Precisamente el día en que Obama se reunía con sus asesores en materia de seguridad, el jefe de la inteligencia militar de Estados Unidos, el teniente general Michael Flynn, criticó con dureza a los servicios secretos norteamericanos, a los que llamó «ignorantes» por desconocer la realidad existente en Afganistán.

En un informe, el militar censura que los agentes se hayan centrado en «capturar o matar a los insurgentes de medio y alto nivel». Eso es «necesario para ganar una guerra», dice, pero «secundario» si se compara con la importancia de obtener información «sobre el contexto de las operaciones» y de «distinguir entre los talibanes y el resto de la población afgana» con el fin de tomar «decisiones importantes».