Obama celebra el 50 aniversario del fin de la discriminación racial electoral

El presidente recordó la lucha de las innumerables personas que fomentaron el cambio

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, conmemoró en el día de ayer el 50 aniversario de la entrada en vigor de la ley de votación de 1965 que ponía fin a la discriminación racial en las elecciones de Estados Unidos, firmada el 6 de agosto de 1965 por su predecesor, Lyndon Johnson, en lo que supuso “una de las más grandes victorias en la lucha por los derechos civiles”.

“El derecho a voto es uno de los derechos más fundamentales de cualquier democracia pero, durante demasiado tiempo, demasiados de nuestros ciudadanos vieron negado ese derecho simplemente por el color de su piel”, declaró Obama durante su discurso semanal.

El presidente recordó que ese triunfo “no ocurrió de la noche al día”, sino gracias a las marchas protagonizadas “por incontables hombres y mujeres” a favor de “los derechos más básicos”. Estos hombres y mujeres, recordó Obama, “fueron llamados agitadores, antiamericanos, y fueron encarcelados y apaleados; algunos asesinados”. Pero, al final, “reafirmaron la idea de que la gente que ama a este país es capaz de cambiarlo”.

El presidente Obama destacó, con todo, “que todavía quedan muchas barreras y hay demasiada gente que quiere imponer otras más”, específicamente diseñadas “para que los ciudadanos tengan más difícil votar”. Obama se refirió a leyes que afectan a la votación anticipada o la eliminación de votantes en el registro. “En una democracia como la nuestra”, subrayó, “es una desgracia”.

El presidente quiso terminar haciendo un llamamiento a la participación democrática, “votad a cada ocasión que tengáis” y reiteró que es labor de todos los estadounidenses conseguir que la promesa de que “todos somos creados iguales” se haga realidad y la reclamación de una igualdad plena en oportunidades sociales.

Dentro de los cambios promocionados por Obama, fuentes del Gobierno reforzaron en el compromiso de concretar el fin de la instalación y una docena de países van a aceptar a casi la mitad de los 52 prisioneros de Guantánamo que ya están listos para ser transferidos, según confirmaron funcionarios de Gobierno de la nación norteamericana, que busca acelerar sus esfuerzos para cerrar la prisión militar.

Sin embargo, las transferencias requieren la firma definitiva del secretario de Defensa, Ash Carter, lo que podría retrasar el proceso, a pesar de los intentos del presidente Barack Obama por vaciar la prisión antes de que termine su mandato en 2017.

Mientras la Casa Blanca redacta un plan más amplio para cerrar la instalación, la oficina del enviado del Departamento de Estado para Guantánamo concluyó acuerdos con varios gobiernos extranjeros y está en negociaciones avanzadas con otros, tal y como explicó a Reuters funcionarios de alto rango.

Los funcionarios indicaron que las transferencias desde la prisión ubicada en la base naval estadounidense en la Bahía de Guantánamo, en Cuba, podrían concretarse a finales de año, reduciendo la actual población carcelaria de 116 reos. Obama hizo frente a la oposición de los republicanos, que aprobaron leyes para bloquear cualquier intento de transferir presos de Guantánamo a otras prisiones.

FuenteEuropa Press 
Compartir