Netanyahu consigue la victoria y se encamina a su quinto mandato

Tras el empate de su partido y el de Gantz, gobernará con apoyo de la coalición de derechas

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Benjamín Netanyahu repetirá por quinta vez como primer ministro. / EFE
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Ni el anuncio de la Fiscalía de que le imputará por cargos de corrupción, ni el poderoso rival que se consolidó un mes antes de los comicios, el militar Beni Gantz, lograron destronar a Benjamín Netanyahu.

Hasta el último minuto, el actual jefe del Ejecutivo estuvo amenazando a los votantes con la perspectiva de “un Gobierno de izquierdas apoyado por los árabes”, si no se movilizaba el voto y consiguió el apoyo del bloque de derechas para gobernar.

Su estrategia fue proyectarse como probable perdedor durante toda la jornada electoral, para animar a los israelíes a acudir a las urnas. También hizo todo lo posible por arrancar los votos que pudiese de los partidos afines, pese a riesgo de provocar que no entraran en la Cámara.

Y funcionó. Aunque por la mínima, Netanyahu consiguió volver a ser el cabeza de lista más votado, sacó cinco escaños más de los que tenía y, según los analistas se abrió el camino para formar un nuevo gobierno, su quinto (cuarto consecutivo) lo que le convertiría en los próximos meses el primer ministro más longevo en el puesto, superando al fundador del Estado, David Ben Gurión.

El logro sigue a la que ha sido definida como la campaña más dura a la que este dirigente se ha enfrentado nunca, aunque con guiños, eso sí, tanto del presidente estadounidense, Donald Trump, como del ruso, Vladimir Putin, que le ayudaron en los últimos días a apuntarse importantes tantos en los campos diplomático y de seguridad (con el reconocimiento de la soberanía israelí en el Golán sirio ocupado y la entrega de restos de un soldado israelí caído en Líbano en 1982).

La decisión del Fiscal General israelí, Avichai Mandelblit, -anunciada en febrero y pendiente de una vista- de acusar de soborno, fraude y abuso de confianza a Netanyahu, no parece haberle restado votos, a pesar de que su formación intentó sin éxito que esta se retrasase hasta final de los comicios.

Lo que sí logró el Likud es que la Fiscalía no entregase el escrito de acusación a los abogados con antelación, para evitar filtraciones que podrían haber dañado su imagen en plena campaña electoral. Hoy mismo los fiscales entregarán la documentación, que podría transcender en los próximos días o semanas.

Pese a ello, el apodado “rey Bibi”, que se sometió a más de una decena de largos interrogatorios policiales en los últimos dos años y ha visto como las televisiones mostraban a los investigadores y coches de la Policía entrando en su residencia oficial para tomarle testimonio, ha logrado que la sombra de la corrupción apenas le salpique en estas elecciones, y que no desinfle a sus votantes.

Además de los tres casos en los que la Fiscalía ha anunciado que le imputará (uno por supuestamente aceptar lujosos regalos a cambio de favores y dos para garantizarse una buena cobertura en medios a cambio de favorecer a empresas mediáticas), durante la campaña ha trascendido información sobre otro escándalo que podría abrirle un nuevo frente.

Se trata de un supuesto enriquecimiento sospechoso con la venta de unas acciones, que podría estar relacionada con posibles irregularidades en la compra de unos submarinos, en la que estuvieron involucrados asesores y familiares suyos.