Muere Havel, líder de la ‘Revolución de terciopelo’

El expresidente checo estaba considerado uno de los dirigentes más respetados en todo el mundo

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El dramaturgo y expresidente checo Vaclav Havel, icono de la lucha por la libertad política y los derechos humanos en el mundo, dejó con su muerte ayer un gran vacío como referente moral en el país centroeuropeo.

La figura de exdirigente, que abanderó en 1989 el proceso de transición democrática bautizado como Revolución de terciopelo, fue ensalzada por políticos y dirigentes del Viejo Continente, desde el presidente francés, Nicolas Sarkozy, a la canciller alemana, Angela Merkel, pasando por el primer ministro británico, David Cameron. «Forzó una cierta dimensión humana en la política, cuando ésta es hoy una pelea, sin ningún sentido del humor, por el poder y cada uno sólo mira por sus intereses», declaró Pavlina Reznickova, primera embajadora de la Checoslovaquia democrática en España (1990-1995).

Ese idealismo del escritor fue lo que propició, según la exdiplomática, la pérdida de popularidad de Havel en su país natal, mientras que en el exterior gozó siempre de gran prestigio.

Durante su último período presidencial (1998-2003), el exmandatario se enfrentó a la clase dirigente y a uno de los líderes más influyentes, el economista Vaclav Klaus, y antiguo correligionario político del Foro Cívico (OF) en la transición democrática, por lo que ambos acabaron convirtiéndose en grandes enemigos. Éste, que sucedió a Havel en el cargo en 2003 después de casi 14 años al frente de la Presidencia, reconoció que el dramaturgo fue artífice del Estado checo moderno. «Él fue el creador con su lucha sin amenazas contra el comunismo totalitario, y también una personalidad líder de nuestra Revolución», indicó Klaus sobre las credenciales del primer presidente de la Checoslovaquia democrática.

Así, el Gobierno convocó para hoy un consejo de ministros extraordinario por la muerte del insigne exmandatario. El jefe del Ejecutivo checo, el conservador Petr Necas, afirmó que «Havel todavía tenía mucho que decir a la sociedad». Además, destacó su papel para asentar al país en las estructuras euroatlánticas, «a las que siempre pertenecimos y de las que fuimos violentamente privados durante más de 50 años».

A sus 75 años, el dramaturgo y exdisidente falleció en su casa de recreo de Hradecek, al este de Bohemia, en compañía de su mujer, Dagmar, y una monja católica.

«Le regalé una brújula por su 75 cumpleaños», reveló la exsecretaria de Estado estadounidense y amiga personal Madeleine Albright, «pero él sabía muy bien dónde está el norte y cuál es el camino moral». A su juicio, Havel «tenía integridad moral» y así todos los checos «pudieron claramente proporcionar en aquellas conversaciones de acceso a la OTAN una personalidad como ningún otro Estado».

También la primera ministra en funciones eslovaca, Iveta Radicova, señaló que el exdirigente «abrió a Checoslovaquia las puertas del mundo».

El 2 de febrero de 2003, Havel terminó su segundo y último período presidencial y creó una oficina desde la que siguió desempeñando un papel activo como promotor y defensor de los derechos humanos en Cuba, Bielorrusia, Chechenia, Birmania y Ucrania. Ese mismo año fundó el Comité para la Democracia en La Habana, en el que involucró a conocidos estadistas e intelectuales de ambos lados del Atlántico para contribuir a la transición democrática en la isla caribeña.