Merkel aboga por emitir bonos para financiar infraestructuras en España

Los Veintisiete dan la espalda a la propuesta de Rajoy para que el BCE intervenga en los mercados y rebaje así los costes de financiación de socios en graves problemas.

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De todos era sabido que la cumbre informal de la UE, celebrada el pasado miércoles en Bruselas, iba a ser un mero trámite y una toma de contacto antes de la reunión que los Veintisiete celebrarán a finales del próximo mes. Eso sí, sirvió para que el ahora resquebrajado eje franco-alemán pudiera comprobar en primera persona con qué aliados cuenta de cara al futuro. Una postura que se manifestó en el debate sobre los eurobonos, defendidos por el galo François Hollande y el italiano Mario Monti, y rechazados por la germana Angela Merkel y numerosos socios comunitarios, entre ellos España.

Pero la firme oposición de Berlín a la emisión de títulos de deuda comunitarios no se basó en un simple «no», sino que Merkel aportó una nueva iniciativa: lanzar los bonos para financiar proyectos de infraestructuras en países «que necesiten inversiones de manera urgente», citando a «España, Italia, Portugal y Grecia». «He defendido que se utilicen para proyectos concretos», agregó a su salida de la reunión, que se prolongó durante más de cinco horas.

Con ello, se podrá «consolidar el pago de las facturas por parte de administraciones públicas a empresas del sector privado, porque ha habido retrasos, como ha sido el caso de España», recalcó.

La canciller insistió en combinar austeridad y crecimiento para salir de la crisis y, aunque remarcó que hubo una discusión «muy equilibrada y diferenciada» en la cena, calificó de «muy útil» la cita, ya que ha servido para «fijar la agenda de trabajo» de cara a la reunión del 28 y 29 de julio.

Quien no salió tan contento de la cumbre fue el presidente español, Mariano Rajoy, que no consiguió el visto bueno del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, para que la institución intervenga en situaciones de emergencia en los mercados para rebajar los costes de financiación de socios en graves problemas.

Sus mensajes, al apelar a la solidaridad de la entidad de Fráncfort para conjurar el peligro de un posible naufragio de la economía española no fueron oídos y, además del BCE, los propios socios de la UE reclamaron que los países con problemas, sobre todo de déficit y deuda públicas, cumplan a rajatabla a sus compromisos de ajuste.

El propio Draghi justificó su negativa al sostener que el órgano europeo ya ha realizado «una intervención masiva» para que los bancos «encontraran liquidez».

Mientras, Rajoy, que esperaba un espaldarazo de sus socios, aseveró que «lo que yo digo es de sentido común, es decir, todos los esfuerzos son importantes, hay que hacerlos, son buenos para la economía, pero hay algo que es capital: si las deudas públicas no se pueden sostener, tenemos un problema. Pero es una decisión que corresponde al BCE».

Así, sostuvo que la intervención de la institución monetaria resulta «mucho más importante» que zanjar un acuerdo sobre «el diseño del futuro de la UE», porque lo urgente es tomar medidas para frenar los ataques especulativos de los mercados.

Aviso a los griegos.- Los líderes de los Veintisiete avisaron a los ciudadanos griegos de que la «mejor garantía» para seguir en la eurozona tras las elecciones del 17 de junio es escoger un Gobierno que continúe aplicando el plan de ajustes pactado con la UE. Asimismo, reiteraron su compromiso de «salvaguardar la estabilidad y la integridad» de la moneda única.

«Queremos que siga en la eurozona siempre que respete sus compromisos», manifestaron en su declaración, al tiempo que se mostraron dispuestos a «movilizar los fondos estructurales y los instrumentos europeos para devolver a Grecia a la senda del crecimiento y la creación de empleo».