May y Trump aspiran a un acuerdo comercial ambicioso tras el brexit

El presidente estadounidense levanta polémica al sugerir que pueda entrar capital privado en el sector sanitario público británico, a lo que se opone la gran mayoría de la población

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La primera ministra británica, Theresa May (dcha), junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. / EFE
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La primera ministra británica, Theresa May, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresaron ayer su aspiración de negociar un “ambicioso” tratado comercial bilateral tras el brexit, como culmen de la histórica relación que une a los dos países.

En una rueda de prensa al término de una reunión entre ambos, la conservadora May aseguró que ella y el presidente estadounidense confían en conseguir “un ambicioso acuerdo” cuando el Reino Unido salga de la Unión Europea, en principio el 31 de octubre.

Trump coincidió en que ese futuro pacto, que sería posible solo con la separación del bloque, “tiene un tremendo potencial” y puede ampliar “dos o tres veces” el intercambio comercial que actualmente mantienen los dos países, valorado en 240.000 millones de dólares en 2018.

May y Trump se entrevistaron en la residencia oficial del 10 de Downing Street, en la segunda jornada de la visita de Estado de tres días del presidente de EEUU al Reino Unido, que empezó el lunes con un banquete ofrecido por la reina Isabel II.

En la comparecencia, el líder republicano suscitó la polémica al afirmar que el futuro tratado, muy codiciado por los partidarios de un brexit duro (sin acuerdo con la UE), podría incluir la entrada de capital privado estadounidense en el sector sanitario público británico, algo que rechaza la mayoría de la población y la oposición política.

“Todo estaría sobre la mesa, el NHS (servicio nacional de salud), todo”, sostuvo Trump, al ser preguntado por la prensa sobre las futuras negociaciones.

Consciente de los recelos en su país, May, que dejará su cargo el 7 de junio por su fracaso en la negociación del brexit, puntualizó que el eventual pacto “debe ser acordado por las dos partes”.

Oposición conservadora

Varios candidatos a sucederle al frente del Partido Conservador y del Gobierno se apresuraron a garantizar que, de llegar al poder, no consentirán la venta o privatización de la sanidad pública.

“Señor presidente, el NHS no está sobre la mesa en las negociaciones comerciales, ni lo estará, si yo soy el responsable”, tuiteó el ministro de Salud, Matt Hancock.

El exministro Dominic Raab, candidato del sector favorable a un brexit duro, subrayó a su vez que, aunque desea un acuerdo “justo” con EEUU, “el NHS no está en venta a ningún país y nunca lo estaría si yo fuera primer ministro”.

En la última reunión con May al frente del Gobierno, ambos mandatarios trataron también otros asuntos, como la crisis con Irán y la guerra comercial con China, en particular las restricciones de Estados Unidos a la empresa Huawei.

Preguntado por si su país recortaría la cooperación de seguridad con el Reino Unido si Londres hace negocios con la compañía china, como se plantea, Trump aseguró que “no, porque va a haber un acuerdo absoluto”.

El presidente se refirió también a las tensiones con México, al manifestar que “lo más probable” es que el próximo lunes entren en vigor los aranceles comerciales que ha anunciado para castigar al país latinoamericano por sus políticas migratorias.

En la rueda de prensa, Trump, que en otras ocasiones criticó la gestión de May, dijo esta vez que la dirigente, que ha sido de facto echada por sus colegas, ha dejado “en buen lugar” la negociación del brexit, que deberá continuar su sucesor en el Gobierno.

En este sentido, el líder republicano, que aspira a la reelección en su país, opinó que el exministro Boris Johnson, abanderado de un brexit radical, y el actual ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, en el bando opuesto, serían “buenos candidatos” a sustituirla.

Trump causó también controversia al calificar de “fuerzas negativas” al líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, y a su correligionario el alcalde de Londres, Sadiq Khan, al que tildó de “perdedor” nada más llegar al Reino Unido, acompañado de su esposa Melania.

La reunión de May y Trump coincidió con una protesta masiva contra su visita en las calles de Londres, que el presidente dijo “no haber visto” y atribuyó a las “noticias falsas” que asegura que circulan sobre él.