La primera ministra británica, Theresa May, en Downing Street.
La primera ministra británica, Theresa May, en Downing Street. / EFE
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La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, confirmó ante la Cámara de los Comunes que solicitará el aplazamiento de la votación sobre el Acuerdo de Retirada de la Unión Europea que se iba a celebrar hoy, en busca de nuevas “garantías” sobre la frontera irlandesa para las que no ha fijado ningún calendario. May fue objeto de presiones tanto desde fuera como desde dentro de su partido para que reclame más garantías a la Unión Europea de cara a la ruptura definitiva, en particular por las dudas que suscita la salvaguarda contemplada para la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, sin una fecha concreta de finalización.

Las dudas que genera el actual Acuerdo de Retirada vaticinaban un fracaso en la votación prevista inicialmente para hoy, aunque hasta ahora el Gobierno siempre había negado cualquier cambio en el calendario previsto, alegando que —como repitió May ayer— el texto que está ahora sobre la mesa es “el mejor” posible.

La ‘premier’ aseguró que, llegados a este punto, la “pregunta fundamental” es si los diputados quieren realmente que Reino Unido se salga de la Unión Europea, ya que considera que, en caso afirmativo, es necesario que todas las partes hagan concesiones.

May, no obstante, admitió que encaraba sin opciones la votación del martes y accedió a buscar nuevas “garantías” que permitan resolver las dudas que suscita el acuerdo sobre la frontera irlandesa, donde defendió que son necesarias “soluciones reales y factibles” para evitar la denominada “frontera dura”.

May aseguró que, durante el fin de semana, ya ha hablado con otros dirigentes sobre la actual situación y anunció que en los próximos días se verá con varios líderes europeos para plantearles su última postura.

La Cámara de los Comunes iniciará el 21 de diciembre su receso vacacional, del que no volverá hasta el 6 de enero. El tiempo corre en contra de May si se tiene en cuenta que el visto bueno parlamentario debe llegar, como muy tarde, el 21 de enero de 2019. Además, conforme a lo establecido en el Tratado de la UE, la salida de Reino Unido tendrá lugar —con o sin acuerdo— dos años después de la activación del Artículo 50, es decir, el 29 de marzo del próximo año de 2019.

Segundo referéndum

El Gobierno británico ha descartado dar marcha atrás a todo el proceso, al igual que también ha dejado claro que no promoverá la convocatoria de un segundo referéndum. En este sentido, alegó que su obligación es cumplir el mandato surgido de la consulta del 23 de junio de 2016, cuando un 51,9 por ciento de los votantes se pronunció a favor del brexit.

May pidió a quienes defienden la repetición del referéndum que sean “honestos” y asuman “el peligro de dividir al país otra vez”. Asimismo, dijo que aunque ella misma votó en contra del brexit, ahora entiende que su “deber” es cumplir con el resultado que surgió de aquella consulta.

El debate ha estado marcado por un ambiente bronco en el que el presidente de la Cámara, John Bercow, tuvo que llamar al orden en varias ocasiones a los legisladores. Se escucharon gritos de “dimisión” durante el discurso de la primera ministra, al que respondió por parte del Partido Laborista su líder, Jeremy Corbyn. El dirigente opositor tachó de “caótico” al Gobierno, que estaría en un “completo desorden”. “Estamos en una situación extremadamente grave y sin precedentes”, afirmó, al lamentar que se haya aplazado a última hora la votación pese a que desde hace “semanas” ya se sabía cuál sería el resultado en caso de llevarlo a la práctica.