Mattis deja a la administración Trump sin un referente moderado

El exsecretario de Defensa dimite tras la retirada del Ejército de Siria • El general es un hombre experimentado en el que se confiaba para contener la impulsividad del presidente

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El general James Mattis, secretario de Defensa de Estados Unidos era el último de los hombres experimentados en los que se confiaba para contener la impulsividad y el caos con un Donald Trump al frente del Ejecutivo. Su marcha pone fin a la “contención y el control” en el entorno del presidente y era el personaje en el que rodos confiaban para guiar al mandatario y frenar sus excesos.

Su abandono ha sido visto con preocupación en Washington ya que Mattis estaba considerado como la “voz de la razón” en una administración caótica marcada por las investigaciones, contradicciones permanentes y las salidas y entradas de asesores.

Su presencia al frente del Pentágono tranquilizaba a demócratas y republicanos y era el último de los ‘hombres sensatos’ que rodeaban al presidente después de las dimisiones del exgeneral, jefe de Gabinete y secretario de Interior, John Kelly, y del secretario de Estado, Rex Tillerson a lo largo de este 2018. Sin embargo, el hecho de que el presidente anunciara el miércoles que sacaba a las tropas estadounidenses de Siria en contra de los consejos del general y de todos sus asesores ya anticipaba la pérdida de influencia de Mattis sobre Trump y su posible renuncia.

Y así fue. Apenas un día después de que el magnate lanzara al mundo que las tropas desplegadas en Siria regresaban a casa porque, según él, Estado Islámico estaba derrotado, su secretario de Defensa se convertía en el último de una larguísima lista de asesores en abandonarle.

El senador por Arizona, el republicano Jeff Flake, admitía que “tener a Mattis allí nos dio mucho consuelo a todos era la mano más firme en el Gabinete, y todos hemos dormido mejor y nos sentimos mejor de que él estuviera allí”.

“Lamentable”, “día triste para el país”, “noticia aterradora” fueron algunas de las reacciones de congresistas y senadores ante la salida de Mattis porque se prevé que con su marcha, Trump altere de nuevo el curso de la política exterior como ya hizo cuando dimitió Rex Tillerson, que fue sustituido por un hombre más fiel al excéntrico millonario, Mike Pompeo, y que coincide abiertamente con las formas, maneras y pensamientos del mandatario.

Las palabras de Flake, unido a que los líderes demócratas del Congreso han lamentado profundamente la dimisión del general, vienen a reflejar cómo los políticos experimentados de Washington, e incluso el propio Mattis en su carta de renuncia, cuestionan la aptitud de Trump para ser el comandante en jefe en un difícil momento en el escenario mundial.

Fidelidad

Trump quiere a fieles a su lado, a personas que no le contradigan y cada vez era más evidente que la visión del mundo de Mattis no coincidía con la de ‘América Primero’ que defiende el presidente a costa de dejar por el camino alianzas, tratados y compromisos internacionales.

Pero es que además, apenas unas horas después de publicarse la carta de dimisión del secretario de Defensa por las diferencias con el republicano, sale a la luz en toda la prensa del país que el presidente ha ordenado al Pentágono que inicie los preparativos para el repliegue de las tropas desplegadas en Afganistán. Según algunos medios como ‘The New York Times’ regresarían a EEUU unos 7.000 efectivos, mientras que otros medios hablan de todo el contingente (14.000 militares) para antes del verano, lo que podría sumir al país árabe en el desastre absoluto tras 17 años de guerra.