Los líderes árabes cierran filas en torno al presidente sudanés

Los dirigentes de los países musulmanes reunidos en Doha respaldan a Omar Al Bashir, sobre el que pesa una orden de detención internacional por crímenes de guerra en Darfur

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La defensa a ultranza del presidente sudanés, Omar Al Bashir, sobre quien pende una orden de detención de la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra en Darfur, acaparó ayer el encuentro de los líderes árabes reunidos en Doha. Tras cerrar filas en torno al mandatario africano, los dirigentes que asistieron a la cita apostaron también por solucionar las profundas diferencias que los separan.

En la inauguración de la XXI cumbre de la Liga Árabe, en la que destacaron las ausencias de los representantes de Egipto, Argelia, Marruecos y Omán, el presidente sirio, Bachar al Asad, recomendó olvidar las discrepancias y solventarlas mediante el diálogo.

Los desencuentros árabes, que siempre han caracterizado las relaciones entre estos países, se agudizaron esta vez el pasado enero durante la ofensiva militar israelí de 22 días contra la franja de Gaza, en la que murieron 1.400 palestinos.

Esta brecha, que se abrió entre los Estados llamados moderados, con Egipto y Arabia Saudí a la cabeza, y los radicales, representados por Siria y en menor medida por Qatar, quedó reflejada con la ausencia de dirigentes de El Cairo de alto nivel en la reunión de ayer.

Egipto, que no ofreció ninguna versión oficial sobre su decisión de no viajar, ha acusado en varias ocasiones a Qatar por sus críticas vertidas contra su Gobierno por su manera de afrontar la crisis palestina. Sin embargo, la iniciativa no fue secundada por sus principales aliados, los reyes de Jordania y Arabia Saudí, que finalmente optaron por acudir a Doha.

En medio de los discursos en favor de profundizar en la reconciliación, el líder libio, Muamar al Gadafi, protagonizó un desplante al monarca saudí Abdala Bin Abdelaziz, por cuya Casa Real mantiene una tradicional aversión, y abandonó la sala, después de interrumpir el turno de intervenciones. Sin embargo, tras el incidente ambos dirigentes se reunieron en un intento de rebajar las tensiones.

Al margen de estas disputas, que no se terminarán con la cumbre, los dirigentes árabes hicieron hincapié en la necesidad de solidarizarse con Al Bashir, a pesar de que el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki moon llamó a superar las tensiones surgidas por la decisión de la CPI.

El pasado 4 de marzo, el tribunal de La Haya emitió una orden de detención contra el presidente sudanés por considerar que puede estar implicado en crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto armado de la región de Darfur, que estalló en enero de 2003 y en el que han muerto 300.000 personas, según la ONU.

En represalia, Al Bashir ordenó la expulsión de 13 ONGs, medida a la que hizo referencia ayer Ban Ki moon, que pidió al jefe de Estado de Jartum que revisara dicha decisión.

En su turno de intervención, el presidente de Sudán no solo se reafirmó en sus intenciones, sino que hizo hincapié en que dichas organizaciones habían ido «más allá» y habían mentido a la CPI sobre la situación en Darfur.

Además de la orden de detención, sobre la que se espera la emisión por parte de la Liga Árabe de un comunicado de condena a petición del propio mandatario africano, también se trató la reconciliación palestina, la iniciativa árabe de paz y la situación en Iraq y en Somalia.

Asimismo, las referencias a la crisis económica mundial ocuparon un espacio preferente en los discursos de la cita de Doha. En este sentido, Bachar al Asad criticó el monopolio de las decisiones financieras y políticas internacionales y exigió la reestructuración del sistema.

«La crisis hace necesaria una drástica revisión del modelo financiero global para encontrar uno más fiable», manifestó el emir de Qatar y anfitrión de la cumbre, Hamad Bin Jalifa al Zani, secundando las palabras de Al Asad.