Los cambios en la Cámara frenan el ‘impeachment’ contra Rousseff

El proceso de destitución podría volver al Congreso justo cuando el Senado iba a votarlo

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El presidente interino de la Cámara de Diputados, Waldir Maranhão, anuló ayer la votación celebrada en esta sede legislativa a favor del ‘impeachment’ contra Dilma Rousseff, brindando con ello una segunda oportunidad que podría librar a la presidenta brasileña del juicio político.

Maranhão decidió “acoger en parte” la petición del Abogado General de la Unión, José Eduardo Cardozo, que reclama la nulidad de las sesiones celebradas el 15, 16 y 17 de abril en la Cámara de Diputados, en las que se votó a favor del ‘impeachment’.

“He desechado la argumentación de nulidad hecha en relación con los motivos presentados por los diputados en el momento de la votación, por entender que no existieron vicios en sus declaraciones”, explicó el nuevo jefe de la cámara baja brasileña.

“He acogido las demás argumentaciones por entender que efectivamente hubo vicios que convierten en nulas de pleno derecho las sesiones en cuestión”, anunció. Maranhão reprochó que los diputados revelaran el sentido de su voto antes de conocer el alegato de Cardozo a favor de Rousseff y que apenas le dejaran hablar, lo que, en su opinión, vulnera el derecho a la defensa.

Maranhão pidió al presidente del Senado —donde estaba actualmente el proceso de ‘impeachment’— que devuelva las actuaciones a la Cámara de Diputados para que en el plazo de cinco sesiones se repita la votación sobre la conveniencia de celebrar un juicio político contra Rousseff.

De cumplirse las órdenes de Maranhão, el proceso volverá a la Cámara de Diputados, donde Rousseff podrá retomar la ronda de contactos con los grupos parlamentarios con el fin de recabar los apoyos necesarios para frenar el ‘impeachment’.

En abril, la Cámara de Diputados ratificó por 342 votos —dos más de los necesarios— la recomendación de la comisión especial de llevar a Rousseff a un juicio político. Entonces, los partidos dieron libertad de voto a sus miembros, lo que aumenta el margen de actuación del Gobierno de cara a una eventual segunda vuelta.

El apoyo a Rousseff en el Senado es mucho más firme, por lo que cerrar la vía del ‘impeachment’ en la Cámara de Diputados aseguraría a la líder izquierdista la continuidad en el cargo frente a la más que probable derrota en la cámara alta.

Maranhão esgrimió que retomó una petición de Cardozo que no había recibido respuesta, pero lo cierto es que prácticamente ha sido su primera actuación desde que llegó al cargo la semana pasada, después de que el Tribunal Supremo destituyera a su antecesor, Eduardo Cunha, por valerse del puesto en beneficio propio.

Cunha —investigado por su presunta participación en la trama corrupta de Petrobras y por tener cuentas bancarias en Suiza— ha sido una figura clave en el ‘impeachment’: fue quien activó el proceso al aceptar el 2 de diciembre una denuncia contra Rousseff por irregularidades contables.

A su salida de la Presidencia de la Cámara de Diputados, muchos ya anticiparon que su sustitución por Maranhão tendría consecuencias políticas importantes porque el nuevo jefe del hemiciclo es uno de los principales apoyos de Rousseff.

Todavía no está claro si la nulidad declarada por Maranhão surtirá efecto, lo cual añade aún más incertidumbre a una crisis política que afecta a todas las instituciones y que amenaza con sumir a Brasil en el caos en medio de una de las peores recesiones de su historia.

El presidente de la comisión especial del Senado, Raimundo Lira, consideró que “la Cámara de Diputados ha perdido cualquier injerencia sobre el proceso de ‘impeachment’”, por lo que la decisión de Maranhão es “esencialmente política”.

En la misma línea se expresó Miguel Reale Junior, uno de los autores de la denuncia contra Rousseff que inició el ‘impeachment’. “Es una decisión completamente absurda. La Cámara de Diputados ya no tiene competencia sobre el asunto”, sostuvo, instando al Senado a “ignorar” a Maranhão.

La decisión está en manos del presidente del Senado, Renan Calheiros, del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB)—otrora principal aliado del Gobierno—, que hasta ahora ha mantenido una postura neutral interpretada por muchos como un acercamiento a Rousseff.

El caso podría llegar también hasta el Tribunal Supremo porque la Orden de Abogados de Brasil (OAB) anunció que recurrirá a la máxima instancia judicial del país para que se pronuncie sobre lo que considera una decisión “interesada” de Maranhão.

“Brasil está en la UCI política, en una crisis ética e institucional y la OAB no acepta que en estos momentos, cuando la sociedad brasileña espera que la crisis sea superada con respeto a la Constitución, se imponga la práctica del vale-tudo”, declaró el presidente de la OAB, Claudio Lamachia.