Un soldado afgano realiza el registro de un vehículo en la autopista de Kabul.
Un soldado afgano realiza el registro de un vehículo en la autopista de Kabul. / EFE
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Milicianos talibán atacaron en la jornada de ayer la sede de la Policía de la ciudad afgana de Ghazni en un paso más dentro de su ofensiva para conquistar una ciudad que se encuentra a unos 150 kilómetros de Kabul y está al lado de la principal autopista del país, entre informaciones de que el jefe del Estado Mayor del Ejército afgano, Mohamad Sharif Yaftali, podría asumir el control directo de las operaciones en un escenario donde habrían muerto más de un centenar de personas en las últimas 48 horas.

El propio general declaró ayer que el Ejército se esperaba un ataque así y que tiene preparado un importante destacamento para recuperar la ciudad. Las autoridades locales, por contra, rechazan esta valoración y aseguran que llevaban advirtiendo a las autoridades de Kabul de que un ataque a gran escala de los insurgentes sobre la ciudad era inminente, sin recibir respuesta.

La ciudad está ahora incomunicada a todos los efectos tras la destrucción de todos los postes telefónicos y repetidores de móvil. El sábado, los residentes informaron de que los talibanes se habían apostado en torno al centro de la ciudad tras asumir el control de zonas del extrarradio y que estaban capacitados para atacar desde varias posiciones.

Según explicó el diputado local Chaman Shah Ehtemadi, “solo quedan bajo control oficial la oficina del gobernador y las sedes de Policía y de los servicios de Inteligencia”. El general Yaftali coincidió con esta valoración durante su rueda de prensa de ayer, pero aseguró que “todos los puntos estratégicos de la ciudad siguen bajo control de las autoridades afganas”, recogieron los medios de comunicación.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos lanzó cuatro bombardeos, cuyo efecto se desconoce por la falta de información. Ayer, su apoyo se limitaba a helicópteros y a aviones no tripulados. Los cazas de combate pilotados simplemente sobrevolaron la ciudad, “como una exhibición de fuerza”, según el portavoz militar norteamericano, el coronel Martin L. O’Donnell, a la cadena afgana. Los militares afganos están ocupados con las tareas de desminado.