Libia se prepara para resistir

Muamar el Gadafi se retracta de su intención de dialogar con los grupos insurgentes y les amenaza con un bombardeo inminente sobre la ciudad ocupada de Zauiya, al este del país.

0

Después de tender el lunes la mano a los opositores a su régimen para dialogar y, de esta manera, poner fin al conflicto que vive el país, el líder libio, Muamar el Gadafi, se retractó ayer y amenazó a los insurgentes, que rechazaron cualquier tipo de conversación con el dictador, con bombardear la población de Zauiya, localidad que las fuerzas gubernamentales mantienen sitiada y cuyo control parece crucial para el desenlace de la contienda. Mientras, desde EEUU avisaron del riesgo de que la nación sufra «una guerra civil prolongada» y no descartaron ninguna acción al respecto.

Gadafi se arrepintió rápidamente de su llamada al diálogo y, apenas unas horas después de ese gesto aperturista, volvió a cerrarse en banda, avisando a sus opositores de que, o cesan en su empeño, o bombardeará Zauiya, ciudad en manos de los rebeldes, y en la que las fuerzas fieles al régimen impiden ya el aprovisionamiento en víveres y medicinas.

Horas antes, los rebeldes ya habían anunciado su rechazo a negociar con el mandatario. «Ya habló en la calle», sentenció la dirigente de la coalición rebelde Salwa Bagaighis, en referencia a la brutal represión de las protestas, con cientos de muertos y heridos.

El grupo, con sede en Bengasi, la segunda ciudad del país, se encarga de coordinar las actividades de los distintos consejos populares que administran las poblaciones bajo control rebelde.

Carente aún de un líder reconocible y de una organización definida, mantiene contactos para la formación de un Consejo Nacional temporal con representantes también de Trípoli, que se encargaría de la transición política hacia la creación de un Estado.

Mientras tanto, la comunidad internacional continúa barajando la posibilidad de una acción militar, que parece difícil, ya que los países ni siquiera se ponen de acuerdo sobre la creación de un espacio de exclusión aérea para los aviones libios, una petición avalada por la Casa Blanca.

Así, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, advirtió ayer de que Trípoli corre el riesgo de una «guerra civil prolongada» e informó de que su Gobierno sopesa adoptar esa medida para contener la violencia en ese país.

Según dijo, Libia afronta varios escenarios posibles, incluyendo «un descenso al caos», por lo que hay mucho en juego para impedir una mayor desestabilización.

En cualquier caso, el Pentágono ha desplazado unidades navales y de la Fuerza Aérea cerca del país, como parte de una «planificación de contingencia» y para tener «flexibilidad una vez que se tome alguna decisión», según el portavoz de Defensa Dave Lapan.