Las legislativas marcan un nuevo panorama en la política de Trump

Los últimos sondeos daban a los demócratas el control de la Cámara de Representantes y dejaban el Senado en manos de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato

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Un estadounidense emite su voto en Burke, Virginia, en las elecciones legislativas conocidas como ‘midterms’.
Un estadounidense emite su voto en Burke, Virginia, en las elecciones legislativas conocidas como ‘midterms’. / EFE
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Estados Unidos volvió anoche a las urnas para unas elecciones de mitad de mandato o ‘midterms’ que han acaparado una expectación inusitada. La primera gran votación desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, en la cual se renovará toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, revelará la capacidad de reacción de un Partido Demócrata desnortado desde hace años.

La victoria de Trump hace dos años redibujó un escenario político donde ya pocos se atreven a dar nada por sentado. Los viejos parámetros no siempre sirven y un ejemplo de ello podrían ser las elecciones legislativas, que el presidente ha intentado llevar a su terreno para llamar a la movilización y consolidar su actual poder.

El Partido Republicano llegó a esta jornada controlando las dos cámaras, pero el Congreso número 116 de Estados Unidos no tiene por qué seguir la misma estela. De hecho, el escenario más probable con que trabajaban los analistas es que la mayoría de los 435 escaños de la Cámara de Representantes caigan en manos demócratas, lo que daría a éstos margen de actuación para promover iniciativas legislativas y poner coto a Trump.

En el Senado, sin embargo, el Partido Demócrata lo tenía más complicado. De los 33 escaños en juego, 25 estaban en manos demócratas y diez de ellos corresponden a estados en los que el actual presidente se impuso en las elecciones de 2016, mientras que por parte republicana solo uno se dirimía en un territorio donde venció la exsecretaria de Estado Hillary Clinton.

Desde la Guerra Civil estadounidense, en 35 de los 38 comicios de medio mandato la peor parte se la ha llevado el partido que ostenta la Casa Blanca, por lo que un retroceso republicano entraría dentro de la lógica histórica y no tendría por qué verse como una derrota directa de Trump, especialmente si los demócratas no logran una victoria clara.

La figura de Trump

A favor de Trump juegan una economía en alza —empañada por los vaivenes bursátiles— y una base movilizada, si bien está por ver cómo se traducen en votos las distintas posiciones de partidos y candidatos en temas clave como la sanidad, la inmigración, la educación o las armas. También hay “un aumento de la emoción y la atención mediática”, aunque no está claro de qué lado caerá, según fuentes de la Embajada de Estados Unidos en España.

El presidente estadounidense tiene en su contra sus bajos niveles de popularidad y los de su Gobierno. Según Real Clear Politics, un 51,9 por ciento de los estadounidenses valora negativamente la gestión de la actual Administración, mientras que la aprobación de Trump ronda el 44 por ciento.

Si se cumplen los pronósticos y el Partido Demócrata recupera la Cámara de Representantes, este órgano serviría como altavoz de iniciativas legislativas y escenario de una posible renovación de la formación que gobernó durante ocho años hasta la llegada de Donald Trump. Sin grandes figuras, los demócratas se verían abocados a decidir a quién poner al frente de la Cámara Baja y, en última instancia, a elegir entre volver a situar como presidenta a Nancy Pelosi u optar por una renovación, tanto de cara como de edad, optando por un nuevo perfil.

La sombra del ‘impeachment’ o juicio político que sobrevuela Washington prácticamente desde el inicio del mandato de Trump también podría resurgir, si bien a estas alturas pocos ven probable que el Partido Demócrata se lance a una aventura de horizonte incierto que necesitaría para salir adelante del apoyo de dos tercios de los senadores y que, en el mejor de los casos, auparía a Mike Pence a la Presidencia.

Últimos sondeos

Los últimos sondeos mantenían la ventaja del Partido Demócrata parte con ventaja. Una encuesta de Gallup, en la que se analiza la opinión de 675 probables votantes, sitúa en el 54 por ciento la intención de voto para los demócratas. En cambio, sólo un 43 por ciento de los entrevistados afirmaron que votarían por el aspirante republicano en su circunscripción para la Cámara Baja.

Sin embargo, este dato contrasta con las expectativas que tenía la ciudadanía para esta jornada. Así, una de cada dos personas encuestadas preveía que los republicanos mantuvieran el control de la Cámara de Representantes, frente al 44% que vaticinaba una victoria demócrata, según el portal de noticias ‘The Hill’.