La retirada de los estímulos agudiza los riesgos de una recaída financiera

Tanto la UE como EEUU están poniendo fin a las ayudas públicas y los créditos baratos

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Las señales de recuperación que está ofreciendo la economía mundial han provocado que los organismos financieros internacionales y una parte de los Gobiernos retiren las medidas de estímulo adoptadas contra la recesión, en un intento por evitar distorsiones del mercado y también para poner coto al déficit público, disparado en tiempos de crisis. Esta estrategia supone arrebatar el bastón a un enfermo todavía convaleciente, lo que incrementa el riesgo de recaída.

Eso es precisamente lo que teme la Comisión Europea (CE), que ayer, tras anunciar el jueves el BCE el fin de las subastas extraordinarias de liquidez, argumentó que la reactivación está muy vinculada a los estímulos hasta ahora aplicados, por lo cual las autoridades comunitarias dudan de que la economía pueda «andar sola».

Un encuentro en Bruselas con periodistas españoles fue la ocasión para que funcionarios de la Comisión mostraran sus recelos. «No hay garantía de que, tras la retirada de las muletas, no vaya a haber una recaída», señalaron estas fuentes, que confían en que los agentes económicos empiecen a consumir e invertir tras la retirada de las ayudas para tomar el relevo.

También agregaron que en España el mercado laboral está «excesivamente segmentado» y afirmaron que el «gran desafío» es encontrar nuevos yacimientos de empleo, ya que el sector de la construcción no volverá a registrar los niveles del pasado.

Los mismos informadores calificaron de «buena noticia» que la economía europea haya dejado atrás la «caída libre» y avanzaron que «poco a poco» se empezarán a registrar tasas intertrimestrales positivas en todos los países, aunque insistieron en que eso no quiere decir que las cifras «vayan a ser siempre positivas» en los próximos años.

En todo caso, los indicadores de confianza están apuntando en «la buena dirección». Desde la Comisión Europea sostienen que la situación clínica del continente es la de «pendiente de recuperación suave», gracias a que los Estados entendieron que había que hacer frente a la crisis incrementando la deuda y el déficit.

Sin embargo, la CE admite que este escenario de recuperación no resuelve el paro y la deuda generada. Ahora, tras evitar la depresión y el colapso, hay que «hacer algo» para afrontar «los problemas más feos», a través de una dinámica comunitaria que permita absorber el número de desempleados y «coger las riendas de la deuda».

Sobre el drama del paro habló ayer también la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que avisó de que retirar antes de tiempo las medidas de estímulo adoptadas contra la crisis podría retrasar durante años la recuperación del empleo y expulsar a 43 millones de personas definitivamente del mercado laboral. En su Informe sobre el trabajo en el mundo 2009, la OIT precisa que otros cinco millones de personas, que actualmente tienen ocupación, podrían perderla.

«La primera razón para temer estas consecuencias es que la crisis del empleo global, que ya ha causado la pérdida de al menos 20 millones de puesto de trabajo desde octubre de 2008, aún no ha terminado, más allá de las primeras señales de recuperación económica», señaló Raymond Torres, director del Instituto Internacional de Estudios Laborales de la OIT. Según explicó Torres, cinco millones de asalariados corren el riesgo de perder sus empleos en los 51 países de los que la organización dispone de datos, pues siguen trabajando, en general gracias a la ayuda gubernamental, en situaciones de jornada reducida, desempleo parcial u otras modalidades. De retirarse esas subvenciones, subraya la OIT, esas personas se sumarían «de manera inmediata» a las filas del paro.

Pese a las advertencias de la ONU, el optimismo ante la recuperación se está afianzando en Estados Unidos, donde su presidente, Barack Obama, se plantea recortar unos 200.000 millones de dólares de los 700.000 aprobados por el Congreso hace más de un año para el rescate del sistema financiero, según revelaba ayer el diario The Wall Street Journal.