La presidenta cree que a Nisman le utilizaron para atacar al Gobierno

Cristina Fernández se muestra convencida que la muerte del fiscal no fue un suicidio.

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La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se mostró ayer convencida de que la muerte del fiscal Alberto Nisman “no fue suicidio” y consideró que el responsable de la investigación del atentado contra la AMIA fue “usado en vida” para que acusara al Gobierno pero luego le necesitaban “muerto”.

En una extensa carta publicada en su web, Fernández dijo que la denuncia formulada por Nisman contra ella y otros miembros de su Gobierno, acusándoles de encubrir a los autores del atentado contra la AMIA, “nunca fue en sí misma la verdadera operación contra el Gobierno”.

“Se derrumbaba a poco de andar. Nisman no lo sabía y probablemente no lo supo nunca. La verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del fiscal después de acusar a la presidenta, a su canciller y al secretario general de La Cámpora de ser encubridores de los iraníes acusados por el atentado terrorista de la AMIA”, aseveró.

“Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible”, añadió la mandataria. La acusación formulada por el fiscal “no sólo se derrumba sino que constituye un verdadero escándalo político y jurídico”.

“Los espías que no eran espías. Los interrogantes que se convierten en certeza. El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio”, agregó. El fiscal fue encontrado muerto en su apartamento con un disparo en la cabeza y un arma a su lado.

En la misiva, Fernández explicó que la lectura de la denuncia completa presentada por Nisman y publicada el martes por la Corte Suprema de Justicia de Argentina “no hizo más que confirmar mis peores sospechas y encontrar respuestas a muchos interrogantes” que había formulado tras conocer la muerte del fiscal.

Inteligencia

Según la presidenta, “al informe de Nisman le ‘plantaron’ (…) Los presuntos agentes de inteligencia que Nisman identificaba como miembros de una ‘SIDE paralela’ en conexión ‘directa’ con la presidenta, Ramón Allan Héctor Bogado y Héctor Yrimia, nunca habían pertenecido a la Secretaría de Inteligencia, bajo ningún carácter”.

“Es más, con fecha 12 de noviembre del 2014 la Secretaría de Inteligencia denunció criminalmente al señor Bogado por la posible comisión del delito de tráfico de influencia, ya que presentaba ante funcionarios de Aduana como personal de Inteligencia”, añadió.

La mandataria subrayó que si el entonces director de general de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia, Antonio Horacio Stiusso, “era el que le daba toda la información” a Nisman, como reconoció el propio fiscal en los medios, “es más que evidente que fue el propio Stiusso el que le dijo (¿o le escribió?) que Bogado e Yrimia eran agentes de Inteligencia”.

En este sentido, Fernández se hizo eco de la opinión del juez del caso AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, quien según ella dijo que Stiusso “en lugar de colaborar, terminó dirigiendo la investigación. Personalmente creo que hacía algo más que dirigirla. Los hechos hablan por sí solos”.

Irán

En este punto, la presidenta procedió a desmontar los argumentos empleados para acusar a su Gobierno de haber firmado un memorándum de entendimiento con Irán para encubrir a los autores iraníes del atentado y recibir a cambio petróleo, subrayando que “el comercio con Irán decrece en vez de aumentar” y “el Gobierno nunca compró petróleo a Irán”.

Igualmente puso en tela de juicio la investigación realizada contra “el supuesto agente iraní Jorge Alejandro Khalil” -al que el fiscal consideraba como el nexo de Irán en Argentina-, y que solo se hayan escuchado algunas de sus llamadas telefónicas y no se hayan investigado en mayor profundidad sus vínculos comerciales y de otro tipo.

“En síntesis, la acusación de Nisman no sólo se derrumba, sino que constituye un verdadero escándalo político y jurídico. Y ahí está una de las claves. El fiscal Nisman no sabía que los agentes de Inteligencia que él denunciaba como tales, no lo eran. Mucho menos que uno de ellos había sido denunciado por el propio Stiusso. Tampoco investigó, fuera de las escuchas que le suministraba Stiuso, al ciudadano Jorge Alejandro Khalil”, resume Fernández.

Es en este punto cuando la presidenta formula su creencia de que había una “operación contra el Gobierno” de la que Nisman no parecía estar al tanto.