La oposición y el Ejército libran una guerra sin cuartel en pleno Bangkok

El estado de excepción no impide que dos personas mueran y 100 resulten heridas

0

Un día después de la entrada en vigor del estado de excepción en Tailandia, las tropas volvieron a cargar contra los manifestantes antigubernamentales en varios lugares de Bangkok, donde al menos dos personas murieron y 103 resultaron heridas.

Los soldados se enfrentaron a los ciudadanos que bloqueaban una de las principales intersecciones de la capital, en desafío a las medidas excepcionales declaradas por el Gobierno del primer ministro, Abhisit Vejjajiva. Pero los opositores parecen dispuestos a resistir la presión militar y se atrincheraron tras varias barricadas en algunas de las principales avenidas del país. Los uniformados lanzaron una descarga de disparos al aire y gas lacrimógeno contra los ciudadanos que arrojaban piedras y cócteles molotov.

El tenso enfrentamiento entre los efectivos y los manifestantes continuaba al cierre de esta edición cerca de la Casa de Gobierno, en el centro de la ciudad.

Un portavoz del Ejército declaró que los métodos más «suaves» de dispersión serían utilizados en primera instancia en contra de los activistas, pero que luego seguirían medidas más duras.

Los opositores al Ejecutivo, los llamados Camisas Rojas, de todo el país acudieron a Bangkok a exigir la renuncia del primer ministro, y a presionar para que se convoquen elecciones anticipadas.

la paz como prioridad. El pasado domingo, soldados y carros de combate salieron a las calles con el fin de acabar con las protestas que forzaron la cancelación de la Cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), después de que decenas de manifestantes arremetieran contra la sede del evento.

Por su parte, Abhisit enfatizó que restaurará la ley y el orden tan pronto como sea posible y dijo que su prioridad «en la situación actual» es «traer paz al país, ofrecer gobernabilidad y tener un proceso de reforma política».

Al amanecer, los soldados abrieron fuego mientras avanzaban hacia los manifestantes; no obstante, el Gobierno adelantó que «ésta aún no es una operación militar a gran escala para dispersar al movimiento opositor».

A pesar de que el portavoz del Ejecutivo aseguró que la operación solo buscaba retraer a los activistas, no ofreció indicación alguna de si los soldados también actuarán de la misma forma en otras partes de Bangkok ocupadas por los manifestantes. Además, relató que el Ejército intentó negociar con los Camisas Rojas sin éxito, antes de utilizar la fuerza.

La población en Tailandia está profundamente polarizada entre los simpatizantes y opositores del antiguo premier Thaksin Shinawatra, derrocado en 2006.

Los grupos que han protagonizado las protestas pertenecen al Frente Unido para la Democracia y contra la Dictadura, plataforma política de Thaksin.

En 2008, Tailandia tuvo tres primeros ministros. El último, Abhisit Vejjajiva, resultó electo tras derrotar a Somchai Wongsawat, cuya lealtad a Shinawatra fue lo que denunciaron miles de manifestantes a finales de ese año.

A principios de diciembre, la Corte Constitucional disolvió al oficialista Partido del Poder Popular por fraude durante las elecciones anteriores. La medida obligó a Wongsawat a renunciar. Así, Vejjajiva se convirtió en el quinto mandatario en asumir las riendas del país en poco más de dos años.